Control de Moreno sigue frenando exportaciones

Economía

Pese a la apertura del diálogo entre el gobierno y el campo, los exportadores de carne siguen acusando ser víctimas de fuertes trabas para poder realizar sus envíos. La anomalía persiste desde hace 15 días y -según fuentes del sector productivo- se debe a la presión que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, impone para intentar asegurar abastecimiento del mercado interno y moderar el alza de precios.

La Dirección General de Aduanas (DGA) liberó la semana pasada unas 600 toneladas que habían quedado retenidas en el Puerto de Buenos Aires por causa de nuevas y complejas obligaciones burocráticas. Aun así, luego de esos envíos, volvió a estancarse el «goteo», a la par que se reforzó el control oficial sobre frigoríficos exportadores.

Mientras tanto, aún se espera por una nuevaresolución oficial que fije la cantidad de toneladas permitidas a la exportación, luego de que el 31 de marzo venciera el plazo que habilitaba envíos de 40 mil toneladas mensuales. La prolongación de las irregularidades incluso ya motivó dos cartas dirigidas al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, una por parte de la Asociación Internacional de Comercio de Carne y otra de la Asociación Alemana de Importadores de Carne. Ambas incluyen gran preocupación por la situación de la producción y los envíos de carne desde la Argentina.

«No están emitiendo ROE (los registros de exportación), la Aduana sigue complicando los trámites y todavía no se sabe cuál será el cupo permitido para exportar», sintetizó ayer sus preocupaciones una fuente local vinculada al comercio exterior de carne.

Desde la DGA, en tanto, insistieron ayer en que «no hay trabas para exportar, sólo las tienen aquellos que no cumplen con los requisitos exigidos», según señalaron a este diario fuentes de la dependencia que dirige Silvina Tirabassi.

A la situación aduanera se suman nuevas exigencias surgidas desde la cartera que maneja Moreno: los supermercados comenzaron a operar como un brazo más del sistema de control del gobierno al exigir a los frigoríficos, de los cuales son clientes, que les completen una grilla donde constan las cantidades y precios por kilo de una decena de cortes. Se trata de una estrategia para comprometer a los proveedores a asistir al mercado interno. La amenaza para los casos de irregularidades es la prohibición de exportar.

Esta última obligación suma confusión sobre los precios del producto, ya que las notificacionesque llegan a los frigoríficos incluyen valores que no coinciden con los de la Resolución 125 del 11 de marzo, donde figuran los precios de referencia para ganado en pie, media res, cortes y venta al público. En rigor, las listas que están recibiendo los frigoríficos incluyen precios hasta 20% inferiores a los que fueron acordados a principios de marzo.

Al parecer, la jugada no le está saliendo del todo mal a Moreno, ya que los frigoríficos exportadores están pagando menos por el kilo de novillo pesado (de más de 430 kilos), el cual en los últimos días cayó hasta $ 7, cuando antes del bloqueo a las ventas al exterior ascendía a $ 7,50.

De todos modos, los precios en góndolas y carnicerías siguen sin bajar tras el paro agropecuario. En tanto que el Mercado de Liniers ya no recibe tanta cantidad de ganado como en las jornadas posteriores a la suspensión del lock out. Ayer fueron menos de 3.900 cabezas, cuando los lunes suelen llegar a las 10 mil.

En tanto, otra pata del conflicto la conforma el sector gremial. Silvio Etchehum, titular del Sindicato de Trabajadores de la Carne, indicó que hay 13 plantas frigoríficas en conflicto (7 en Buenos Aires, 5 en Santa Fe y una en Entre Ríos) y que, en el marco de la conciliación obligatoria que fue dictada el miércoles pasado, aguardan una reunión para hoy en el Ministerio de Trabajo.

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