Controlarán en serio ahora a las cerealeras
El gobierno consiguió ayer que el Senado convirtiera en ley los cambios en el Impuesto a las Ganancias que aumentan el control sobre las empresas exportadoras sospechadas de evasión. Se modifican los precios de referencia en operaciones de venta al exterior de commodities, como cereales, cuando éstas sean trianguladas entre empresas vinculadas a través de un paraíso fiscal. Según el gobierno, este tipo de operaciones le cuesta al país entre 300 y 500 millones de pesos anuales.
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En el Senado la ley fue apoyada por la mayoría de los senadores justicialistas y radicales mientras que algunos peronistas como el santafesino Oscar Lamberto, el pampeano Carlos Verna, la formoseña Elva Paz o la cordobesa Nora Bermejo se abstuvieron en el momento de la votación.
La ley procura evitar las maniobras de evasión y subfacturación de exportaciones que practican las empresas con sus filiales ubicadas en «paraísos fiscales» del exterior, o simplemente en terceros países con los cuales acuerdan ventas por debajo de los precios reales de plaza. Luego, el producto se termina vendiendo a sus verdaderos compradores al valor real, mientras que la AFIP percibe el Impuesto a las Ganancias pero aplicado sobre el precio inferior.
• Para impedirlo, la ley establece que las empresas calcularán el Impuesto a las Ganancias sobre el valor de la mercadería al momento del embarque en lugar de hacerlo al momento de concertar la compra de los granos en el mercado interno, como hasta ahora.
• Quedan exentos de esta exigencia las compañías cuya filial o «vinculada» demuestre fehacientemente tener domicilio real en su país de residencia, exhiba un aceptable estado contable y sus activos sean acordes con los volúmenes de las operaciones.
Durante el debate de ayer, el peronista Jorge Capitanich defendió la ley con el argumento de que «la República Argentina tiene una situación fiscal precaria y se debe atacar a las maniobras que promuevan la evasión y elusión fiscal». El radical Carlos Maestro dijo que esta modificación es una de las más difíciles «porque toca importantes intereses. Tenemos que confiar en el buen tino del Poder Ejecutivo Nacional; y le tenemos que dar la posibilidad de que aplique esta herramienta. Modificarla, para que vuelva a Diputados, daría lugar a que aumenten las presiones de los sectores que están en contra», afirmó con un optimismo superior al de muchos justicialistas.
•Camino nuevo
Miguel Pichetto también la defendió argumentando que el gobierno «ha emprendido un camino nuevo que requiere de este instrumento, si en el andar se verifican algunos de los aspectos planteados por los opositores, el gobierno está comprometido a hacer las reformas necesarias». Tantas previsiones en el discurso se basaron en la oposición que mostraron algunos de los justicialistas.
Lamberto, por ejemplo, explicó que «es acertado el diagnóstico que llevó a elaborar la norma, pero no es la mejor herramienta para corregir el problema».




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