18 de octubre 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Estos norteamericanos son fascinantes; en cuanto se proyectan -a través de la «industria de la proyección», otro invento de ellos- ciertos resultados empresarios y éstos vienen mejores, sacan la palanca y dan un par de manijazos, para que el motorcito no se pare del todo. Siembran en un hilván de algunas ruedas, saltos típicos de los mercaditos menospreciados -como el nuestro- y se colocan en carrera: inclusive, desafiando a sus fantasmas de octubre, lo que es mucho decir...

Un par de sociedades llegaron con esos saldos un tanto mejores que los trazados por lo que no están dentro de las mismas, logrando con ello una corriente de opinión sobre que la economía estaría en un estado más aceptable que lo teorizado antes. Y allá vamos de nuevo, intentando sacudir la niebla que cubrió al NYSE y al NASDAQ, resucitando ambos con fechas de cuatro, cinco por ciento. Es muy posible, porque con ellos no conviene descartar nada; que alguien haya descubierto el negocio del «estimado al revés», esto es tan sencillo como lanzar pronósticos inferiores y que la realidad -un tanto superior- se encargue de difundir las buenas ondas sobre toda la gente. Europa recibe también los efluvios -porque, por ahora, no pueden quitar a Wall Street el reinado- y sintonizan con porcentuales por el estilo. A cambio, en nuestra región las papas y los mercados queman, y amortiguan la capacidad de imitación sobre el Norte. Brasil balbuceó un leve aumento a expensas de desoír la decisión de aumentar la tasa de interés para frenar la suba del dólar: veneno dado en dosis pura, más para ellos que estaban alejados de tal necesidad extrema. Tampoco México fue capaz de captar todo el brillo que venía de su vecino controlante, mientras en Buenos Aires reaparecían «shows» de primera magnitud, de ganancias en el duelo bancario de Francés y Galicia (12%, 14%, fantástico para una rueda). Todo esto, el martes, en el reintegrarse de nuestra plaza que había quedado afuera el lunes.

Con peleas frontales en la mismísima
Corte Suprema, con el hermano de un primer candidato sorprendiendo a propios y extraños fronteras afuera, con las nuevas propuestas de bonos, y con un dólar surtido por petroleros, como para asegurarle una estabilidad y propensión bajista. Este último dato es el que puede verse como vitamínico para intentar en la Bolsa, el otro es que no habrá demasiado «papel» disponible enfrentando al «dinero». Son muchos años de sequías, seguramente las posiciones han pasado a manos fuertes hace rato y, ahora, pueden cobrar un peaje. Aun en los casos, numerosos, donde se pueden hallar movimientos en papeles de tercera, con balances de segunda... y suerte de primera.

Un Duhalde más distendido, hasta con ganas de gozarla, ve como más posible que llegue a un final más sencillo, y menos drástico, que antecesores. Crecer, no crecemos y las empresas se siguen quejando de las mismas cuestiones. Ahora, habrá que esperar el cimbronazo tarifario y ver cómo se digiere eso...

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