24 de abril 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Nos enteramos, a través del noticiario de una radio, que «la Bolsa subió fuerte hoy, debido a que los operadores ven en el repunte de López Murphy en las encuestas una política favorable al mercado...». Menos mal que nos enteramos, si bien sabemos que los locutores de informativos repiten los cables de agencia que les llegan, de un supuesto argumento para esa fantástica trepada del inicio semanal. Pensamos, entonces que «el señor Mercado» debe saber bastante más que todos, porque esa apuesta fuerte es como si se tuvieran en la mano, no ya los resultados del domingo, sino los del 18 de mayo. De todos modos, le vino bien a la plaza si es que se afirmó en un asunto así, porque la llevó a poder pasar por encima del 600 del índice Merval, que era casi una misión imposible en varios meses. De todas formas, también pensamos, mejor que esté sujeto esto a los motivos que nos refería el señor locutor, porque si López Murphy no aparece el domingo para disputar la corona, lo siguiente debería ser una hondonada de índice, proporcional a la suba. Faltan pocos días, escasas ruedas, para ver hasta dónde se «jugó» el ambiente bursátil por una supuesta «causa pro mercado». Y si es que puede haberla, dadas las condiciones precarias en que se encuentran las finanzas. Confiar en que «el mercado se anticipa y nunca se equivoca es un cuento chino. Repasando nada más que las últimas décadas se pueden ver puntos bien marcados donde el mercado se llevó por delante las vallas y terminó en alambre de púas.

Una sola muestra es válida: el período de la economía con Rapanelli generó un fuerte verano, con alta temperatura de precios y bajo el slogan «el país cambió», que corría por todas las calles de la City. Todo se fue al diablo, hubo que aguardar la llegada de la convertibilidad, para encarar una ruta ascendente firme.Además, el jugar a «si sale bien» en lo que es la elección más complicada desde las épocas anteriores a 1880, con una altísima cantidad de indecisos en la última semana y con candidatos que vienen tan apretados, es una posibilidad de ganar mucho por haber entrado desde el inicio de un movimiento. Pero desconoce otro de los consejos de oro de la actividad de riesgo: el que dice que «siempre es mejor pagar un poco más, pero seguro», esto es, teniendo -al menos- las cartas «orejeadas». Ese lunes fue una rueda redonda, en cuanto a que se subió quebrando fuerte en precios, pero fogoneando con casi veinte millones más que los treinta de la corta semana previa. No hubo «tiza»; los vendedores se fueron resistiendo y obligando a pagar más. El choque de la demanda entusiasta con la oferta que se vio acosada desde todos lados y optó por huir generó una rueda con varios papeles arriba de 10% de ganancia. Y el Merval está más cerca de los máximos de la década de los mínimos, algo más allá de un promedio simple. El asunto es si la situación está más cerca o más lejos que cuando se tocaron los máximos y los mínimos de aquel ciclo de 1991 a 1995.

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