20 de junio 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

549-593-566-635-678... 792 (a 17/06). Son «las medidas de un mercado», en términos de marcas nominales pero que, al ser cotejadas entre ellas mismas tienen la propiedad, que perderían al querer juntarlas con zonas de otro tipo de marco básico. Sabe el lector que las referidas son las etapas mensuales, cubiertas por el Merval clásico, a lo largo de 2003. Un solo mes de retroceso, marzo respecto de febrero, y un trayecto acompasado, contenido, que en cinco meses cubrió el tramo entre los «524» del cierre de 2002, hasta los «678» de finales de mayo. Pero que, a mediados de junio, saltó la pertinaz barrera de los «700» puntos y, quizás, al aparecer estos cupones, pudo sortear la etapa siguiente, de los «800». Observando el recorrido desde inicios de 2002, si no fuera por ese traicionero marzo pasado: se hubiera podido constatar una seguidilla alcista de un ejercicio completo (junio 2002-junio 2003) habiendo salido de una base de «350» puntos y doblando la misma antes de cumplir el año. Siempre hablando de Merval en pesos, pero con la devaluación incorporada. Los altibajos en moneda fuerte, se encuentran al tomar el dólar mes a mes, con una cadencia que fue muy arrítmica en ciertos meses, hasta ingresar a esa zona amesetada entre los $ 2,85 y $ 3,0. Valga mencionar que en el ejercicio pasado, el Merval había subido 77% en pesos, pero caído 47%, en dólares.

Para, el martes, había que resolver qué política adoptaba la plaza y le dábamos la antorcha a la oferta: porque ella tendría la responsabilidad de guarecer al movimiento, o llevárselo por delante con ventas desaforadas, que obligarían a un esfuerzo de volumen en torno a los $ 100 millones. Sobre el que se podía dudar, racionalmente.


Y la oferta hizo bien las cosas, se adaptó a una toma de utilidad que pudiera resistirse y dejando margen para otro incremento: bajando las revoluciones en órdenes, desde los $ 80 millones, hasta más o menos $ 54 millones. Una buena marca para utilizarla de promedio, producir un fluido recambio posicional, y no abandonar la tendencia declarada.


Cualquier exceso de gula pondrá en riesgos el circuito. Pero, mirando a los costados, las alternativas no existen todavía como para que un competidor financiero, o cambiario haga de imán. Miramos en la estadística qué perfil han dado los meses de «junio» para las acciones, en la última parte. Y lo tenemos mal, como desventajoso y habiendo deparado «5» años alcistas, por otros «7» de baja de índice. Considerado que este junio viene muy bien, el tanteador se emparejaría bastante, para poder pasar a un «julio» que es levemente favorable: va un «7» a «5», a favor. Para los que gustan de permanencias, cábalas, o juego de números, hay que prepararse con el casco para cuando llegue noviembre: un más funesto, donde las bajas duplican a las alzas. Interesante sería que una parte del circulante, que no está yendo a depósitos en estos meses desvíe una mínima parte, hacia el recinto bursátil.

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