3 de julio 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Algo se dejó ver el lunes, la rueda que consumaba el mes de junio, la que tenía en su poder continuar carcomiendo las ganancias acumuladas: o bien, devolverle algo a las carteras que precisan de esa última fecha, para demostrar si la inversión ha sido magra, o exitosa. De tal modo, siempre la «última» rueda resulta un mundo en sí misma y pasible de recibir todo tipo de presiones para una dirección deseada. Por lo tanto, conviene restarle alguna parte de la realidad del índice por resultar como una fecha «testigo», no semejante a todas las anteriores de un período.

El «algo» que deslizó el mercado el lunes, pasó por el ritmo de marcha de la plaza. Con evidente rebaje en la velocidad, retornaron las órdenes a una marca de $ 33 millones y muy distantes de las mejores fechas de junio. Junto con ese rebaje, devino la suba de más de 4% en precios, obra exclusiva de una mancomunión de almas vendedoras que se llamaron a recato: y dejando subir precios con «poca cosa».

Quizás, una consecuencia de la medida que tanto revuelo produjo, se traduzca en la segunda mitad del año en promedios de negocios más acotados, habiendo dejado por el camino algún inversor temeroso y muchos que estaban montados en la «caución» y se llamaron a sosiego. Habrá que seguir la secuencia de estos días, en ese aspecto, para poder estimar hasta dónde la Bolsa puede seguir su expansión, o si se entrará en otra zona de pasos laterales, quizás derivando en bajistas.

A propósito de lo que mencionamos de ese tipo de ruedas especiales del fin de cada mes, la costumbre de tomar ese índice para extraer resultados cortos, o largos, y la alta exposición a que esas ruedas puedan estar incididas por interesados de cierto calibre: sería bueno analizar si no se debieran tomar los promedios mensuales, a fines de contabilizar los rendimientos de todo tipo: institucional. Los que mueven dinero de terceros, que muchas veces se revitaliza indebidamente, como en otras ocasiones se deprime por una mala actuación de la rueda final. Imaginemos que la fecha del jueves 26, junto con la noticia sobre el taponamiento a los dólares externos, hubiera aparecido a la mañana del lunes 30: de 18% que se traía en el buen mes de junio, la diferencia quedaba reducida a poco más de la mitad, porque un hecho imprevisto golpeaba al mercado en casi 7% de promedio. A cambio, después de dos jornadas sumando negativos, esta vez sirvió para que se apuntara 4,3% de repunte: pero, ni lo uno, ni lo otro, correspondería que tuerza el destino de todo un mes de actuación. Los promedios «matan» las desviaciones, las volatilidades de los mercados y tanto serruchan a los máximos, como a los mínimos. Y le dan la misma categoría a todas las ruedas, que es lo principal. No pasa por nosotros solicitar nada, tampoco la entidad madre bursátil puede establecer normas al respecto, sería interesante de estudiarlo dentro de los organismos que rigen el destino de esas carteras.

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