15 de septiembre 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Finalmente, con expresiones sobrias la trilogía gubernamental se presentó ante cámaras para dar novedad al país: el acuerdo con el Fondo está casi firmado. Algunos lineamientos gruesos, más sobre aquello que no está incorporado que acerca de lo que sí está comprometido, dejó el análisis pormenorizado para el momento, más allá del 20 -según Lavagna-, cuando se puedan repasar los articulados de a uno, en lo grande y en lo chico.

Capital, todo refinanciado, márgenes que conseguir para abonar los intereses, y tal vez el mejor derivado de un acuerdo tan conversado pase por tener que administrar mejor, ante la carencia de dinero fresco para financiar fiestas del gasto. Suponemos que la viabilidad de emitir deuda nueva también está sumamente congestionada, a menos que se forme una nueva liga de «inversores masoquistas», capaces de tener en sus manos otro bono argentino, tras ser defraudados hasta en yenes. Y, de paso, puede que ahora venga lo más dificultoso, porque como han quedado en el aire futuras obligaciones, más allá de 2004, la gente del Igor que formó ese ejército de acreedores individuales no puede estar para nada feliz con lo acordado. Porque siguen estando en el aire y a la cola de lo que suceda con ratios argentinos, para saber cómo se habrá de responder a esos títulos que suman varios miles de millones de dólares, que el país quería negociar con una importante quita. También se desprende -de positivo-que los empresarios tendrán que arreglar por las suyas los compromisos de deuda privada, sin que les tiren ningún mecanismo de salvataje o ayuda extra.

En una palabra, el famoso «vivir con lo nuestro», sin apalancamientos nuevos puede formar alguna casta nueva de administradores, que sepan que hay que ingresar 10 y gastar 9 y no basarse en capital de terceros. También se puede intuir que si el cinturón aprieta mucho, la presión impositiva tenderá a ser más dura en tiempos venideros. Donde obrará, sin duda, que el dinero ingresado por exportaciones básicas no se vea disminuido por algún valle en los precios de las materias primas que exportamos en estos tiempos a buenos niveles. Todo bache que se produzca, deberá ser cubierto con nuevos recursos fiscales; esto constituye un espectro que se meneará por detrás de los agentes económicos.


No daba para la euforia, aun en personajes muy propensos a mostrarse eufóricos en circunstancias como éstas. Y es lo que más dejó para pensar, después de oír los tres o cuatro lineamientos principales que se dignaron difundir. La Bolsa registró el acontecer con un furibundo rebote, después de una baja seria el día anterior, pero deberá encontrar los verdaderos motivos una vez que se esclarezca bien el alcance de lo firmado: sus pros y sus contras. Semana movida para las acciones, que se situaron para el miércoles casi justamente al doble del Merval de agosto de un año antes (en aquel entonces, 375).

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