17 de noviembre 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Dilatación, contracción, crujido de materiales, un motor que se «planta», pérdida de combustible... ¡Atención, torre de control!: «Aquí, el vuelo '1.000', que busca estabilizar la nave»... Nunca se puede navegar muy tranquilo en las turbulencias de una Bolsa, sea de la región que fuere, no le es dado a esta inversión, casi perfecta, la virtud de la calma. Y cuando todo parecía indicar que el vuelo «1.000» del Merval, solamente tenía que elegir la pista para el aterrizaje, y dar paso a los reporteros gráficos para salir en primera plana, sobreviene ese pozo de aire y un fuerte vibrar del fuselaje. Un tramo de caída libre, con dilatación de volumen de modo intempestivo -$ 20 millones más, en un día- y el retroceso de 3,5% en el promedio ponderado, con papeles de cuatro, cinco, seis por ciento. Al día siguiente, la fuerte contracción y el volumen que se recoge, desde $ 53 millones a solamente $ 27 millones: haciendo valer por dos el motor que estaba funcionando. Saldo, leve rebote, pero deteniendo la picada. De la mezcla de indicadores, salió un mamarracho técnico, porque se bajó fuerte en la dilatación del volumen. Ya se rebotó, con los negocios en fuerte contracción. Si hubiera que calificar: malos los dos días, pero posiblemente fue el instrumento que manoteó la experimentada «tripulación» que opera la tendencia, para producir una detención de la caída en la rueda siguiente, que era la clave. Detener las ventas, en todo lo posible, porque la avalancha podía dejar sepultados a unos cuantos, que venían caminando en las nubes. Téngase por cierto que tal dominio del aparato solamente es posible cuando navegan casi todos profesionales, sin pasajeros. En épocas donde la Bolsa había popularizado sus ciclos alcistas, la réplica a una rueda de fuerte caída resultaba mucho peor, porque salían a «reventar» posiciones los que -sin convicciones- pensaban con las piernas y desbordando todo intento de ponerle un orden.

Con $ 27 millones de negocios, el miércoles, hubo $ 70 millones en cauciones, por allí se completó el circuito que sacó a flote el «día después» y que tenía al mercado bajo la lupa. Lo siguiente no lo conocemos, podía darse cualquier resultado a juzgar por ese descalce de proporciones entre la dirección de los precios y del volumen, yendo en direcciones opuestas. Noviembre planteó la zona del susto, hay que recomponer las filas ofensivas y el Merval llegó a quedar mucho más cerca del piso que del ansiado techo de cuatro dígitos. La relación con los balances otorgó un argumento, porque de lo contrario había que pensar en una oleada que interpreta que, cuando llegue la cima, se acumularán presiones (saliendo antes, entonces) y la fuerza de ventas descontroladas, ese martes, resultó toda una sorpresa. Retomar la tónica positiva deberá retrasar la llegada a la meta, porque en el desorden de «precios relativos» del ida y vuelta: habrá un buen caudal en condiciones de hacer diferencias, al retornar a las marcas previas al martes. El vuelo no carece de emociones... recordando que
es Bolsa.

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