Cupones Bursátiles
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No poseemos los antecedentes inmediatos de sus respectivos estados actuales, después del grave desastre en la economía nacional. Pero cabe suponer que la intención sea participar activamente en la vida bursátil diaria: y no solamente tratar de colocar una parte del capital, hacerse del dinero de esa oferta pública y, después, quedarse inerte en los paneles. Casos de ésos se pueden contar unos cuántos en estas décadas. Y que también ingresen teniendo en claro que la oferta pública es un asunto muy delicado, que el inversor de la minoría debe ser respetado, y que cambia totalmente la vida de los que eran «grupos cerrados». Deberán no solamente colocar en una vidriera sus números y actos, sino también otorgar explicaciones de la marcha empresaria, a los accionistas que quieran indagar más que lo que se envía. En todo caso, es un logro para las autoridades de la Bolsa de Comercio, haber podido quebrar esa secuencia infernal de deserciones permanentes y sin incorporaciones.
En estos momentos es probable que exista el terreno esponjoso necesario para asimilar esas colocaciones, y si se las realiza con un pie en la tierra y dando un valor realista a las acciones. Hay capital institucional disponible, carteras de gran porte, las que venían integrándose siempre con los mismos nombres. Se abre el juego, y se ceba el sistema: que, por lógica, reclama que más empresas vengan. Por caso, las privatizadas -como Edenor o Edesur-donde se contemplaba que fueran a cotizar a la Bolsa.




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