Le preguntamos, como abruptamente, a conocido -y veterano- agente bursátil: ¿A qué se está adelantando el mercado, fulano, qué es lo que se dice en el ambiente de las terminales? La búsqueda de ambiente tan especial es lo que responde, estrictamente, a la realidad de la época: pasaron las horas donde se preguntaba qué se decía en las plazas del recinto, o inclusive en «la baranda». Hoy, resulta una especie de «yo, robot», lo que se hable debe ser por «e-mail», por celular, es un ambiente en el que se atomizaron y disgregaron las concentraciones bursátiles. El caso es que la pregunta se la formulamos. Y el agente nos contestó, sin dudar demasiado: «Y, dicen que la semana que viene 'el hombre' arregla todo...». Respuesta que confirma lo presumible: el mercado siguió escalando, sin que nadie sepa mucho de qué palanca está asido para moverse. Un «Deja correr la música y bailemos», sin Sinatra, pero que, como si nada fuera, instaló al Merval en los 1.040 puntos del martes. Le incorporó cerca ya de los $ 60 millones al volumen diario y se fagocitó todo lo que le tiraron. Una marcha corta, pero fulminante, como para que las tapas de los diarios debieran anunciar que la Bolsa había ganado 8%, en los primeros días del mes. Está claro que cumplió con las obligaciones clásicas, expandió su volumen acorde con las necesidades. Si bien todo tiene cierto límite: imposible de sostener un aumento permanente de las cifras, como para que los precios sigan trepando. A mitad de semana se acercaba el momento de encontrar una oferta más encalmada, permitiendo que el Merval no sufriera del ajuste y dejando que el volumen descomprimiera presiones. O bien, que las cotizaciones pasaran a resultar la variable de ese ajuste, formando el también clásico «serrucho» -en tal caso, alcista- desestimando la línea vertical.
Lo que es un hecho concreto, pasa por haber visto sacudida la modorra, un pasar el plumero a las telarañas, volver a ver los guiños de los paneles con las variantes de precios y cifras de negocios.
Ahora, mejor ahorrarse la molestia de preguntar por las bases del repunte tan furibundo y partiendo desde una zona muerta, donde no existía señal de acumulación de posiciones con las sumas razonables capaces de armar una base. Pensamos: será porque el FMI le perdone la vida a la solicitud de prorrogarle el pago: no es una novedad capaz de conmover a nadie. ¿Será porque los piqueteros ahora negocian y dejan un par de carriles libres?
Demasiado lejos de lo bursátil, como para generar esa energía. ¿Será que la energía que perdió Bielsa se la succionó el mercado?: acaso, esto último resulte lo más atendible, ante la carencia de otros datos. O, cheee... ¿no estarán jugando a que se va Lavagna?. (Pero, mejor que surja algo en poco tiempo.)
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