14 de septiembre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Mientras el mercado bursátil local se debate en la indigencia y no ya de la línea roja en sus precios -que ha sido una de las constantes del año-sino, lo que es peor, de la falta de órdenes para desenvolverse. Se puede entender al observar la situación financiera, donde trepó la tasa y el terreno se volvieron rígidos para hacerse de dinero. Pero, suponerlo en semejantes cifras de desnutrición, superó las previsiones de la mayoría de los operadores. Que han visto desarrollos penosos para poder calzar contrapartes, viendo cómo el Merval se tornaba una isla, aislada del resto y teniendo que dejar pasar los momentos buenos que venían del exterior, solamente acompañando las bajas. Se puede suponer que tal rigidez pueda ser más flexible a partir de la segunda quincena, pero esto seguramente que no va encadenado a lo que pueda determinar nuestra autoridad monetaria, sino como derivación de aquello que devele la Reserva Federal, en la determinante jornada del próximo 18. Al enigmático, y muchas veces « poético» Bernanke, le han tratado de extraer de sus entrañas alguna señal valedera que permitiera inferir: qué hará la institución mayor en la semana entrante. El hombre, que para eso es mandado hacer, solamente abordó temas puntuales para los que se había hecho presente: aunque deslizó un concepto, que debe sopesarse en la importancia que conlleva: «El déficit de los Estados Unidos no se puede sostener...». No parece pensar lo mismo el máximo líder político, con sus gastos crecientes en lo bélico. Pero la posibilidad de que en un punto el mundo abandone lo dolarizado y rehúya de seguir acudiendo a los bonos del Tesoro, para financiarlos en sus fantásticas cifras en rojo, fue el otro trazado que dejó Bernanke flotando.

En las arenas del desierto originado por el derrumbe inmobiliario, salieron a la pista otra vez los que vierten opiniones sobre qué sucederá con todo esto. Y queda nuevamente en manos del oyente, dar crédito a unos sobre otros. Por una parte, bastante solitario, Alan Greenspan: que dice tener frente a sí una serie de señales que mucho se asemejan «a lo que vimos en las crisis de mercados de 1987 y 1998». Lúgubre comparación y como para espantar a cualquiera que recuerde aquellos dos momentos de quiebre serio en la historia de los mercados. Una serie de personajes de distintas entidades, tanto ligados al FMI como a departamentos estatales de la Reserva Federal, o hasta un asesor económico del propio Bush, hablan de males menores y que no harán seria huella sobre la economía general. En esto, hay que tener presente que el único que no está comprometido con cargos oficiales es el retirado Alan Greenspan. A los demás los condicionan esas funciones públicas (hay que tener presente esto al juzgarlos).

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