Cupones bursátiles

Economía

Hay que andarse con cuidado con mostrar alguna disidencia, con ciertas políticas de gobierno: porque ya se han tomado la costumbre -mala, por cierto- de enviar a todos los que no estén plenamente de acuerdo a que formen un «partido» y se presenten en las elecciones. Vaya..., uno podría decir lo mismo de un conjunto, bastante polémico, que suele aparecer junto a los gobernantes y hasta toma la palabra como si fuera de modo oficial: y que, si mal no recordamos, nadie ha votado para hacer demostraciones de poder. En todo caso, sería bueno que también formen algún «partido»: y así vemos cuántos votos sacan en las próximas elecciones. ¿O no?

Y en una Argentina donde tanto se habla de futuro, y de obras modernas, siempre surgen esas postales que en cualquier nación sensata han quedado en el archivo, llenas de humedad, por lo viejas. Aquí no, el poder pasa de manos y los eventuales «inquilinos» de la Casa de Gobierno y que, en verdad, solamente «detentan» el poder político, se embriagan con el manejo y dan a entender que los votos les han extendido una «escritura». Y que les otorga el derecho de hacer lo que quieran, como quieran, sin rendir cuentas debidas de nada, arrollando a las minorías. O invitando a que se formen «partidos» para primero ganar y, después, poder opinar sobre medidas o modelos.

Así que, señor lector, si usted quiere dar una opinión sobre cómo ve el mercado bursátil: antes de ello demuestre que tiene unas acciones, o unos bonos, o se lo invitará a participar si es que quiere dar opinión sobre el sistema. Lo de Kirchner -y compañía- recuerda las viejas polémicas acerca de si para opinar de equitación hay que tener un caballo o saber montar. En el caso de nuestro tema, sería que si no se es agente de Bolsa, o inversor, nadie puede atreverse a emitir opinión al respecto. El corolario a tal modo de pensar, y es grave si es que se debe conducir un país, será: «Yo nunca puse un huevo, pero sé cuándo están podridos...» (que suena a broma, pero es seria y cierta).  

Un mercado, la gente que gira en derredor, que arriesga su dinero en una inversión de riesgo: debe preocuparse hondamente de estar en medio de un escenario que se mueve entre dos épocas y tanto aparecen señales alentadoras, de crecimiento y dinamismos, como se hunde en recetas que no solamente huelen a rancio: sino que nos han llevado a la decadencia, de la que se intenta salir de una vez.

Todo el tremendo lío que mantiene al país en vilo, desde hace un trimestre largo, va desprendiendo esquirlas a las que se presta atención menor que al tema principal y que resume el brillo. Pero, en momentos de tensiones y nervios, es donde se puede ver si hay categoría «estadista»: o simple política.

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