Sufriendo otro deslizamiento de pisos se fueron los mercados al descanso -¿reparador?- y en la oportunidad, el indicador de Buenos Aires se sumó al grupo, ya sin poder hacer diferencias con sus colegas. De todas formas, era el que menos necesitaba tener un impulso final, a la vista de lo que había sido el curso de la semana.
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Pero, la última rueda no solamente trajo consigo un signo negativo al Merval: sino que se vio muy comprimido en el cúmulo de órdenes. Y esto sí marcó una actitud muy distinta, sorpresiva también, respecto de la liquidez y buen ritmo anterior demostrado.
En día donde el Dow Jones cerró su actuación con más de 1% de caída, el Bovespa lo acompañó desde un porcentual y signo similar. El índice local retrocedió de manera más austera: solamente 0,6%, aunque a costa de producir un cerramiento en las plazas.
El volumen accionario, de la rueda de remate, no pasó de los $ 48 millones de efectivo y marcando no más de cinco por ciento, sobre los totales generales.
Como atenuante, ese ambiente preocupante por ingresar a un fin de semana cargado de actos, como de tensiones en distintos puntos del país. Y no era poca cosa...
Salvó la semana
Para juzgar el trayecto completo, solamente una sonrisa de satisfacción acompañaba al inversor porteño. Porque el Merval rozó un excelente 4,5% de aumento en el período, mientras decaía fuerte y con casi 4% el maltratado Dow Jones -nuevamente en las sombras- y el medidor de Brasil acusando casi 2%, también hacia abajo. Diferencia aplastante, en favor del Merval, en esta etapa del mes y que lo fue perfilando: como uno de los recintos más atractivos, dentro del listado general.
Imposible determinar una secuencia que empalme lo dejado el viernes, con lo que sucederá a partir de hoy. Y es posible que mucho dependa de la atmósfera que haya dejado el clima de encontronazos, en torno de los actos y sus expresiones. Apertura que se evaluará en esta mañana. Y la Bolsa, expectante.
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