La mejor explicación es que como muchos temían, simplemente era demasiado bueno para durar. Y entonces no duró. Podría pensarse que luego de la suba récord que tuvo el NASDAQ este martes, una caída de 3,22% como la de ayer no es en realidad nada más que una simple corrección a un movimiento de exagerado optimismo. Pero la verdad es que el ánimo del mercado pareció hablar de algo mucho más profundo que en las próximas horas deberá confirmarse (o no). De alguna manera lo de las tecnológicas es algo así como una "irrealidad", en tanto que el Promedio Industrial con su caída de 2,14% y luego de la suba de 3,21% de la jornada anterior, parece reflejar más acabadamente lo que es la "foto grande" del mercado. Hasta cerca de las dos de la tarde (hora de Nueva York) si bien el mercado se mostraba más proclive a moverse del lado perdedor que del ganador, la mayor parte de los inversores se mostraba optimista de que la suba del martes era la esperada señal de un cambio de tendencia. Sin embargo, para ese entonces se difundió la noticia que Apple, a pesar de sus éxitos comerciales con toda la nueva serie de computadoras, advertía de una pérdida para los resultados del trimestre. Entonces las cosas se desbarrancaron de manera vertical prácticamente un punto porcentual y de ahí en más ya nadie se acordó ni de las elecciones ni de las declaraciones de Greenspan, ni de los datos del Beige Book, volviendo a ocupar la caída en las ganancias de las empresas (mejor dicho el temor que despiertan) el centro de la escena, llevando a que el Dow quedara para el cierre en 10.665,13 puntos. El otro gran hecho negativo fue la advertencia del Bank of America, que sus ganancias estarán debajo de lo que esperan los analistas. Estas dos empresas se llevaron tras de sí a prácticamente todos los integrantes de sus respectivos sectores donde se vivió lo peor de la jornada. Pero esta es apenas la micro de la foto. En esta foto hay un hecho que se destaca por encima de todos, porque alrededor de él giraron los demás de manera casi inconsciente: se trata de la tasa de los bonos del Tesoro que cerró a 30 años en 5,522% anual, el valor más bajo en lo que va del año. Pero esto no fue por las palabras que emitió hace 48 horas el gran Alan (que de alguna mane-ra podrían interpretarse como que la Fed está predispuesta a bajar el costo del dinero) sino por el simple reflejo de una búsqueda masiva de seguridad por parte de los inversores. Lástima, ayer pareció que la euforia no duró.
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