Guzmán también quiere ahora renegociar con el Club de París

Economía

El ministro de Economía dijo que el 9% que el país debe pagar de interés por la postergación de un pago "es una muy mala ancla para el resto de los acreedores".

Además de reunirse con la directora regente del FMI, Kristalina Georgieva, y obtener el respaldo del papa Francisco, en Roma, Martín Guzmán también sostuvo que el Gobierno buscará reestructurar parte de la deuda con el Club de París.

Según el ministro de Economía, el país paga tasas “insostenibles” que a su criterio son incompatibles con “las reglas de la arquitectura financiera internacional”. Así, el funcionario adelantó que intentará modificar el acuerdo que en 2014 negoció Axel Kicillof y que, al no terminar de cancelarse el año pasado, debe pagar un interés del 9%.

Durante su exposición en el seminario económico que se realizó en el Vaticano, ante personalidades de las finanzas mundiales y organismos multilaterales, Guzmán sostuvo que “un acercamiento constructivo con el FMI no es suficiente; el Club de París es un problema que hay que abordar”.

"Una tasa de 9% que pagará la Argentina en 2020 y 2021 no es sostenible y es una muy mala ancla para el resto de la reestructuración de la deuda, y no es ‘pari passu’ (igualdad de condiciones) con el resto de los acreedores”, señaló el funcionario, quien remarcó: “Entendemos las complejidades del Club de París, y necesitamos cooperación en este sentido”.

Guzmán Papa

El Club de París es un foro que reúne a los 22 países acreedores más grandes y tiene su sede en Francia. La deuda Argentina a ese grupo es de larga data (se tomó durante la dictadura militar y se multiplicó con distintos gobiernos democráticos) y en 2001, cuando Argentina entró en default, dejó pendiente el pago de u$s1.879 millones. Dicha cifra se multiplicó con los años a causa de los intereses y en 2014, Kicillof llegó a un acuerdo: aceptó pagar u$s9.700 millones en cinco años (de 2015 a 2019).

Pero el año pasado, ese pago se hizo de forma parcial y quedaron pendientes por cancelar u$s1.900 millones y que vencerían en mayo de este año. Como parte del acuerdo estipulaba que se permitía posponer pagos a cambio de una penalidad -y debido a que el Gobierno de Mauricio Macri canceló el año pasado sólo el mínimo de interés- la tasa que en un principio era del 4% para los saldos de capital pasó a ser del 9%. Es, justamente, lo que Guzmán planea renegociar.

“Hacer austeridad fiscal para pagar la deuda en una situación de deuda insostenible no funciona, y por el contrario, es contraproducente y empeora la situación”, señaló el ministro de Economía, quien estuvo sentado junto a Georgieva y se refirió, de hecho, a la postura “muy constructiva tomada por parte del FMI”. “Estamos felices por eso, pero no es suficiente. Necesitamos más”, agregó. Seguramente los acreedores, también.

Georgieva Papa

Definiciones

Durante el seminario, el papa Francisco sostuvo que “no se puede pretender que las deudas contraídas sean pagadas con sacrificios insoportables”. “Es ciertamente justo el principio de que las deudas deben ser pagadas. No es lícito, en cambio, exigir su pago cuando impusiera de hecho opciones políticas tales que llevaran al hambre a poblaciones enteras”, aseveró el pontífice argentino.

En ese sentido, Guzmán ratificó el compromiso de “resolver el tema de la deuda de manera ordenada y redefiniendo prioridades”. “La manera en que este Gobierno se acerca al tema es interesante porque estuvimos pensando durante años cómo aproximarnos a esta situación dada la complejidad del panorama internacional y ahora lo estamos poniendo en práctica”, subrayó el ministro, quien criticó que “las cosas no están funcionando bien en términos globales”, al hacer referencia a la inequidad y las tensiones sociales y políticas.

“El mismo sistema de reglas que hace muy difícil a países que sufren problemas de demanda, en los que las deudas se vuelven insostenibles, está claro que debe haber un cambio en las reglas de la economía global y esto tiene que ver con el desbalance de poder y el uso poco saludable del poder. El problema es que cuando las cosas salen mal, no hay esquema formal que diga específicamente cuándo es el momento en que el deudor debe dejar de hacer las transferencias al acreedor, no hay un esquema formal para resolver esta situación de una manera ordenada”, agregó.

La agenda del ministro de Economía seguirá, indefectiblemente, atada a la renegociación de la deuda. Según el cronograma difundido por la cartera que conduce, Guzmán presentará la próxima semana en el Congreso “los lineamientos del Análisis de Sostenibilidad de la deuda pública”. Pero, sobre todo, del 12 al 14, recibirá la misión del FMI para continuar con la negociación que comenzó, de manera formal, semanas atrás en Nueva York.

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