26 de noviembre 2003 - 00:00

Diálogos en Wall Street

(El periodista dialoga con un operador de Bolsa personificado en Gordon Gekko, el protagonista del film «Wall Street», sobre la evolución de mercados en el mundo, tomando en cuenta el efecto por los últimos atentados terroristas.)

PERIODISTA: El terrorismo dijo presente. Los mercados lo habían dejado de lado en sus consideraciones, pero los últimos atentados obligan a renovar la atención. Con efectos nocivos para las Bolsas...
Gordon Gekko: Es difícil separar la paja del trigo. Decir cuánto del deslizamiento de las Bolsas se debe a los temores por atentados y no a la propia dinámica de los negocios...

P.:
Hay un recrudecimiento notable de la actividad terrorista...
G.G.: No hay dudas. Pero también existe la amenaza de una corrección -una sombra que acecha sobre las cotizaciones actuales- después de un proceso de suba muy agresivo y que se ha desplegado desde mediados de marzo sin aquilatar -extrañamente- ningún retroceso de envergadura.

P.:
El terrorismo sería una excusa.
G.G.: Tiendo a pensar que sí.

P.: No negará que es un motivo válido de preocupación.
G.G.: Como lo es un sismo para quien vive en California. Después del 11 de setiembre de 2001, usted sabe que tendrá que convivir con ese riesgo. No debería aguardar a que tiemble el suelo para recordarlo...

P.:
Las Bolsas están atravesando un pasaje de indefinición. Nada más.
G.G.: Hemos tenido una corrección significativa en Japón. Y más atenuada en Europa. Ambos mercados están más que maduros para una baja más pronunciada, pero ello no se producirá mientras Wall Street resista.

P.:
¿La Bolsa norteamericana es la que provee el liderazgo?
G.G.: Así es. Es la que sirve el rol de guía. Y, por ahora, se inclina, cabecea pero no sucumbe. Y cada tanto -como ayer- se las arregla para dar un zarpazo.

P.:
Pese a que se puede objetar -nuevamente-la magnitud excesiva de las valuaciones...
G.G.: Es un tironeo entre la codicia y el temor que se dilata, en parte, porque la Reserva Federal ha sido muy explícita en definir cuáles son sus intereses en este momento.

P.:
Ha extendido una suerte de garantía verbal sobre la vigencia de tasas de interés inamovibles en 1%...
G.G.: No menos de una docena de hombres de la Fed han ratificado la continuidad de esa estrategia. Es un despliegue llamativo: un ataque súbito de locuacidad; mal que, usted sabrá, no se contagia entre banqueros centrales...

P.:
Los empujó la decisión diferente que tomó el Banco de Inglaterra...
G.G.: En efecto. O sea que la Reserva Federal se tomó la molestia de dejar en claro que le interesa sobremanera cuidarle las espaldas a los activos de riesgo. Y eso incluye a las acciones en primerísimo lugar.

P.:
Sin embargo, la Bolsa no ha podido capitalizar ese apoyo ni los muy buenos indicadores económicos recientes.
G.G.: Correcto. Sucede que estamos en tierra de nadie. Una corrección está cantada -sería una solución de manual- pero no se produce porque no hay muchas alternativas para aplicar el dinero. Cuando el mercado retrocede, se seca el volumen marcadamente. Así la baja no inspira el temor suficiente como para cobrar más fuerza.Y subir, la Bolsa no sube a pleno porque tampoco resulta sensato abrir nuevas posiciones. Son arrebatos de tiro corto. Desde ya no ayuda estar en las postrimerías del año: hay mucho «tax selling»...

P.:
Muchas ventas de acciones para tomar ventajas impositivas...
G.G.: Así es. Además 2003 es el primer año positivo de los últimos cuatro. Esto implica el regreso de los «bonus» sustanciosos para los «traders» tras una larga sequía que empezó en 2000.

P.:
Suena como una receta infalible para tratar de no tomar riesgos sobre el filo del año...
G.G.: Nadie quiere embarrar un buen resultado en el último minuto.

P.:
Tendremos entonces un mercado lateral...
G.G.: No me sorprendería un escenario que se parezca más a lo que ya han mostrado Europa y Japón. Un mercado norteamericano que baje más...

P.:
¿Cree que hemos visto el final de la suba de las acciones?
G.G.: No. Es sólo una sinuosidad en un camino escarpado. Pienso sí que deberemos bajar un poco para poder trepar con mayor determinación después de Navidad.

P.:
Que el mercado depure...
G.G.: Se necesita decantar las manos que no tienen claro cuál es su juego; advertir un fondo de firmeza para volver a tomar posición. Y eso es más fácil lograrlo con una baja de cotizaciones que con el mero paso del tiempo.

P.:
De fondo mantiene un tono optimista...
G.G.: La economía va a aportar buenas noticias. Y las corporaciones, buenos balances. Muy buenos, me animaría a decir. Las acciones no están baratas (aunque también están lejos de las estratosféricas valuaciones de fines de los '90). Aquí resulta clave la postura de la Fed y entender que entramos en un año electoral en los EE.UU. Y sabemos que Bush juega fuerte. No es una mala combinación para volver a apostar a favor de Wall Street.

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