27 de diciembre 2001 - 00:00

Difícil el augurio ante tanto cambio

Lo último sabido resultó de una suerte de gran préstamo hipotecario, para lanzar la tercera moneda, y el retorno a las actividades bancarias: que debería poner en funcionamiento toda una maquinaria económica, que estuvo velando las armas en estos días.

Días febriles, para nada tranquilos en la zona de lo bursátil y aunque no actuarán los mercados. Resultaba todo un concierto de reuniones, llamados telefónicos, contactos, búsqueda de saber a qué atenerse en el circuito tan especial de los activos de fácil liquidez. Viniendo de un pasado de tarjeta plástica análoga, usando a los títulos empresarios para alcanzar efectivo, el siguiente destino está por verse...

• Vuelta al trabajo

A un paso de haber cerrado el ejercicio con el índice de antes de Navidad, aparecerá una nueva cotización de los Mervales y como para fijar la definitiva caída en 2001. El problema que se plantea es hasta dónde ese cierre y esas diferencias que darán las carteras, es de tono real, creíble. O si son fruto de una suba anexa, por motivos casi inverosímiles, y recién en enero se podrán observar pisos verdaderos de un país que se fue a las nubes en su riesgo, que saca una hipoteca sobre todo edificio público o tierra fiscal, que hace otra jugada a fondo y que -si sale mal- nos colocará otra soga al cuello. Lejos de la austeridad y la cautela, las jugadas son de saltos al vacío; y que pueden llevar a cualquier parte.

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