Lo último sabido resultó de una suerte de gran préstamo hipotecario, para lanzar la tercera moneda, y el retorno a las actividades bancarias: que debería poner en funcionamiento toda una maquinaria económica, que estuvo velando las armas en estos días.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Días febriles, para nada tranquilos en la zona de lo bursátil y aunque no actuarán los mercados. Resultaba todo un concierto de reuniones, llamados telefónicos, contactos, búsqueda de saber a qué atenerse en el circuito tan especial de los activos de fácil liquidez. Viniendo de un pasado de tarjeta plástica análoga, usando a los títulos empresarios para alcanzar efectivo, el siguiente destino está por verse...
A un paso de haber cerrado el ejercicio con el índice de antes de Navidad, aparecerá una nueva cotización de los Mervales y como para fijar la definitiva caída en 2001. El problema que se plantea es hasta dónde ese cierre y esas diferencias que darán las carteras, es de tono real, creíble. O si son fruto de una suba anexa, por motivos casi inverosímiles, y recién en enero se podrán observar pisos verdaderos de un país que se fue a las nubes en su riesgo, que saca una hipoteca sobre todo edificio público o tierra fiscal, que hace otra jugada a fondo y que -si sale mal- nos colocará otra soga al cuello. Lejos de la austeridad y la cautela, las jugadas son de saltos al vacío; y que pueden llevar a cualquier parte.
Dejá tu comentario