Divide a Europa posible plan de rescate a bancos
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"Desmiento el monto y el principio" de tal fondo, respondió Sarkozy, presidente en ejercicio de la Unión Europea, sin dar más precisiones.
Alemania también se ha declarado opuesto a la idea de un plan de rescate europeo, y el jefe de los ministros de Finanzas de la Eurozona, Jean-Claude Juncker, estimó ayer que "no es necesario".
El secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el mexicano Angel Gurría, y el presidente del mayor banco de Alemania, el Deutsche Bank, han llamado no obstante a estudiar la idea.
"¿Qué sucede si un Estado de la Unión Europea más pequeño es golpeado por un inminente colapso bancario? Quizás ese país no tenga los medios para salvar al banco. Por lo tanto surge la cuestión de una solución basada en una red de seguridad europea", dijo Lagarde al diario Handelsblatt.
La división sobre el tema amenaza con socavar la cumbre convocada por Sarkozy, en la cual participarán también Juncker, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el gobernador del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet.
Un fondo de rescate europeo similar al aprobado por el Senado de Estados Unidos -que prevé absorber activos "tóxicos" de los bancos por hasta 700.000 millones de dólares- "no es necesario en Europa", donde el sector financiero es "más estable", indicó Juncker.
Otra señal de las diferencias europeas para enfrentar la crisis financiera es la actitud del primer ministro británico, Gordon Brown, frente a la decisión irlandesa de garantizar los depósitos de ahorro en seis bancos irlandeses, por un monto de unos 500.000 millones de euros.
Los británicos estiman que esta medida distorsiona la competencia respecto a sus propios bancos instalados en Irlanda y podría provocar un fuga de capitales de Gran Bretaña hacia la isla vecina.
En este periodo de crisis, Francia podría pedir en la mini cumbre una mayor flexibilidad en las normas europeas sobre el déficit presupuestario, con las cuales los alemanes son más estrictos.
"Son reglas para periodos normales y no reglas de crisis. La cuestión ahora es saber si las cosas se dejan o no a la deriva o si se impide que el sistema se venga abajo", declaró Henri Guaino, uno de los más cercanos consejeros de Sarkozy.
Las reglas presupuestarias europeas fijadas por el Tratado de Maastricht establecen que el límite máximo de los déficits públicos es un 3% del PBI, aunque deja ciertos márgenes en caso de baja de la actividad económica.




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