31 de octubre 2002 - 00:00

"EE.UU. ayuda a la Argentina"

Washingto n-Tres relojes de pared marcan la hora de tres ciudades en la sala del Departamento de Estado norteamericano en la que Otto Reich, secretario de Estado Adjunto para Asuntos Hemisféricos, recibió ayer a Ambito Financiero. Uno marca la hora de Washington; los otros dos, las de México DF y Brasilia. Sin embargo, asegura que la Argentina no está fuera de las preocupaciones de la administración Bush.

A continuación, los principales tramos de la entrevista.

Periodista: ¿Están dadas ya las condiciones para un acuerdo entre la Argentina y el FMI?

Otto Reich:
En lo que respecta a las negociaciones con el FMI, la pregunta debería ser respondida por el propio Fondo y, en todo caso, por el Departamento del Tesoro. Con respecto a la otra parte de la pregunta, hemos visto recientemente señales de recuperación económica que son alentadoras y esperamos que se incrementen por la salud de todo el Hemisferio. La Argentina es un país importante, un amigo y un aliado de los Estados Unidos.

P.: ¿Cuáles son esas señales que rescata?

O.R.: Tengo entendido que la recaudación impositiva ha subido, que hay mayor actividad en el sector agropecuario, más exportaciones. Pero tengo entendido que parte de eso se basa en prácticas de trueque, por lo que es una señal mixta. La recuperación es buena, pero que se deba usar el trueque implica que el sistema financiero aún no cumple el papel que debería en una economía moderna y sofisticada como la argentina.

P.: ¿Qué falta para definir cuál puede ser esa ayuda?

O.R.: Hemos apoyado lo señalado por el FMI porque la economía argentina es tan grande que los Estados Unidos solos no la pueden ayudar. Hemos abierto nuestro mercado a productos que antes no entraban con bajos aranceles.

P.: ¿Se podrá ampliar esa lista de productos?

O.R.: Bueno, se acaba de ampliar. Ya es bastante amplia. Ahora hay que buscar que la industria argentina tenga financiamiento. Hay que ayudar a reconstruir el sistema financiero para que se puedan aprovechar esas oportunidades.

P.: ¿Qué se puede hacer en materia de subsidios agrícolas?

O.R.:
Estados Unidos propuso a la Organización Mundial de Comercio la supresión de todos los subsidios. A nosotros los subsidios no nos convienen, porque suben artificialmente los precios de los productos, y porque además, porque somos los que pagamos a los productores ese costo adicional. Pero desafortunadamente el mercado tiene subsidios y debemos proteger también a nuestro sector.

P.: Usted señaló que la Argentina es un país amigo de los Estados Unidos. Sin embargo, a partir de frases de algunos funcionarios norteamericanos, como las de Paul O'Neill, algunos han puesto en duda esa amistad.


O.R.:
El secretario del Tesoro tiene un vocabulario muy sui generis, es una persona muy directa y como ex dirigente de empresa tiene un vocabulario de negocios. No se debe malinterpretar lo que dice. Esas declaraciones además fueron antes de su viaje a la Argentina, que fue muy positivo, y no oímos quejas desde entonces. Creo que él reflejaba una cierta frustración por la demora de un acuerdo con el FMI, porque hay que reconocer que no se trata sólo del papel de los EE.UU. para acelerarlo sino también del de los argentinos. Pero como en cualquier democracia, eso se discutió en el Congreso de su país y no hubo un acuerdo interno. Pero estamos cerca de ese acuerdo.

P.: ¿EE.UU. ha presionado al FMI para acelerar un acuerdo?

O.R.:
¡Imagínese! Acusar a EE.UU. de presionar... Nosotros no presionamos; sugerimos a veces. Somos el principal contribuyente del FMI, pero no podemos dirigir sus políticas. También lo somos en la ONU, pero nadie nos acusa de dominarla. Todo lo contrario, de hecho allí tenemos problemas. Podemos sí sugerir, tratar de explicar los impactos políticos de las políticas financieras, sobre todo con un país aliado y amigo. A veces nos escuchan y a veces no.

P.: A menudo se ha dicho que América latina no es prioritaria para el gobierno de Bush. ¿Qué responde?


O.R.:
Que es una percepción equivocada. La primera responsabilidad de un jefe de Estado es la seguridad nacional. Pero esto no implica que no nos interese nuestro vecindario. En un estado de guerra hay que preocuparse por la retaguardia.

P.: En su opinión, ¿por qué la mayoría de los brasileños votaron a Lula?


O.R.:
Porque querían un cambio que los gobiernos anteriores no habían podido darles.

En todas las democracias hay cambios de un lado al otro del espectro político, de derecha a izquierda, si es que no hay progreso. Por eso es tan importante tener el sistema democrático, porque es lo que permite ese progreso. No tenemos temor a un gobierno democrático.

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