Efecto de alta inflación: más control a los supermercados
Conocido es ya el enfrentamiento del gobierno con los supermercados por el despegue de los precios. Hasta ahora, fue sólo verbal -Néstor Kirchner los calificó de desestabilizadores-, pero pasará a medidas concretas. Trascendió que el gobierno pondrá más control en «publicidad engañosa» que realizan, al tiempo que aplicará sanciones más duras por incumplimientos. Ya hay una resolución a punto de ser aprobada en el Ministerio de Economía. Pero, más allá de este caso puntual y de lo justo o no de los embates oficiales, no hay medidas en estudio para terminar con la alta inflación. Lo esperable sería que el gobierno dejara de lado tras las elecciones el constante aumento del gasto público. También la continua emisión de pesos para mantener el dólar alto. La alta inflación, a diferencia del desempleo o la pobreza, tiene rápida solución. Podría el gobierno inclusive en 2006 mantener una suba de precios de 7% máximo, como tiene Brasil, por ejemplo, con medidas serias. Hasta ahora no hay señales de que ello suceda.
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En la Jefatura de Gabinete a cargo de Alberto Fernández -maneja la información de este sector a pedido del presidente Néstor Kirchner- se analizaban las declaraciones del viernes pasado de Alfredo Coto. En su intervención durante el Precoloquio de IDEA, el empresario pidió «no dramatizar» sobre los aumentos de precios y rechazó que su sector sea responsable de la inflación. Para Coto, los actuales incrementos de precios «se encuentran dentro de la lógica», según el momento que vive la economía, la que atravesaría «un momento espectacular».
El gobierno tomó estas declaraciones con prudencia y como un intento por bajar el tono de las discusiones. Sin embargo, según informaciones oficiales, la cadena que maneja el empresario (junto con Disco) sería de las que más habrían incrementado sus precios, especialmente en lo que respecta a los productos frescos (frutas y verduras).
Más allá de las declaraciones de Coto, fuentes de la Cámara de Supermercados (CAS) aseguraban el fin de semana que buscarán tender puentes de diálogo con el gobierno ( comenzando por el Ministerio de Economía) para no llegar nuevamente a sufrir embestidas verbales. La idea es comenzar a colaborar en el envío de información a las dependencias públicas para demostrar que no son ellos los que incrementan los precios y a aplicar las medidas que se instrumenten desde el gobierno, como la publicación de los precios actuales y anteriores de las ofertas. Con esto se busca demostrar buena voluntad, algo no menor luego de haber caído bajo la calificación de «desestabilizadores» por parte del jefe de Estado. Otra consecuencia en el sector privado luego de haberse conocido el alza de la inflación de setiembre, de 1,2%, es la aceleración en las comunicaciones con algunas empresas de origen extranjero (como Procter & Gamble y Unilever), que estarían siendo sospechadaspor el gobierno de haber aumentado en demasía los precios, «buscando mantener en la actualidad la tasa de rentabilidad de los '90» (como les gusta definir a los funcionarios del gobierno) y sus embajadas. La intención es buscar vías de contacto diplomáticas para aplacar eventuales desbordes oficiales.
• Embajada
Enterado de esta novedad, uno de los empresarios de origen nacional que también estaría siendo observado por el gobierno por la evolución de los precios, decía el viernes en Salta: «Lo que pasa es que nosotros no tenemos una embajada que nos proteja».
Otro sector que estaría siendo controlado de cerca por el gobierno sería el de los productores de manzanas del Alto Valle de Río Negro, Neuquén. En Economía se señala este rubro como un ejemplo de alzas de precios (5% en setiembre) por el aumento de la demanda desde el exterior. El agravante, en este caso, sería la existencia de ayuda oficial a los productores, además de un factor político: ambas provincias estarían a cargo de gobernadores lejanos a Kirchner, Jorge Sobisch en Neuquén y el radical Miguel Saiz en Río Negro.




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