25 de enero 2008 - 00:00

El antecedente Baring

Nick Leeson fue el operador bursátil que llevó a la quiebra al Banco Baring en 1995 tras hacerlo perder más de u$s 1.000 millones en las Bolsas asiáticas.

Después de trabajar durante un tiempo como administrativo en la oficina que la entidad mantenía en Yakarta, pidió un cambio de destino a la sucursal de Singapur. No sólo consiguió que lo trasladaran, sino que además lo nombraron director general del Baring Securities Singapore Limited.

Apenas ocupó su nuevo puesto, compró una ficha para poder operar en el SIMEX y despidió a buena parte de los operadores. En ese momento, en su figura recaían los puestos de director general, jefe de mesa y jefe de administración. Esto iba en contra de todas las normas de supervisión ya que las posiciones deberían haber sido llevadas a cabo por dos empleados diferentes. Así, Leeson se vio en una inmejorable posición: presentaba informes a una oficina dentro del banco que él mismo administraba.

La operativa que desde Londres se le permitía a la oficina de Singapur sólo contemplaba operaciones en opciones y futuros para clientes y el arbitraje del futuro del Nikkei en SIMEX y en la Bolsa de Osaka. Pero eso no frenó a Leeson: a través de la famosa cuenta 88888 -la cuenta de errores que tenía la entidad- comenzó a tomar posiciones especulativas y evitó que la oficina central de Londres recibiera los informes diarios estándares sobre sus inversiones.

A mediados de enero de 1995 ya tenía en su carta de inversión importantes posiciones especulativas. Básicamente, había vendido opciones, es decir, estaba corto en volatilidad esperando que el mercado se mantuviera estable. Pero la mañana del 17 de enero, un terremoto de 7,2 en la escala de Richter azotó la ciudad de Kobe. El mercado cayó y Leeson intentó mantenerlo él solo, aumentando el riesgo de sus posiciones exponencialmente, algo que no pudo lograr.

La historia terminó con importantes pérdidas acumuladas (u$s 1.300 millones), una nota de Leeson que decía «I'm sorry», su huida a Francfort y su detención y extradición a Singapur, donde cumplió condena durante cerca de cuatro años. Por su parte, el banco, entre cuyos clientes estaba la reina Isabel de Inglaterra, no pudo hacer frente a los compromisos y quebró. Finalmente, fue adquirido por ING.

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