19 de diciembre 2001 - 00:00

El FMI asegura que el plan argentino "no es sostenible"

El informe del FMI sobre la Argentina fue contundente: "Está claro que la combinación de la política fiscal, deuda externa y régimen cambiario no es sostenible". No fue una crítica a la convertibilidad per se, sino al desborde del gasto público y a la resistencia existente entre la dirigencia política para equilibrar las cuentas. Al presentar las perspectivas de la economía mundial, el economista jefe del Fondo Monetario, Kenneth Rogoff, dijo que "las autoridades argentinas reconocen eso". El problema está en el país "y la solución está también en la Argentina". Rogoff adelantó que el FMI ve inviable el plan económico argentino porque no cree que se llegue al déficit cero y tampoco que la recaudación crezca. También duda de que aprueben el presupuesto 2002 con los recortes actuales y, mucho más, de que las provincias acepten cambios en la coparticipación. El interrogante pasa por si existe en realidad un plan económico. Se bajan impuestos y se los vuelve a subir a los tres meses. Se propone pagar impuestos con bonos y se lo cancela a los 60 días. Ayer, el FMI actualizó sus estimaciones de lo que pueda suceder en 2002 en todo el mundo, especialmente tras los atentados del 11 de setiembre en EE.UU. En esa actualización el Fondo pronosticó un quinto año de recesión con una caída de 1,1% del PBI. Paralelamente, ayer desde la Reserva Federal de los EE.UU. hubo críticas directas al régimen cambiario argentino ya que Lawrence Meyer, influyente funcionario de ese organismo, embistió duramente contra el tipo de cambio fijo.

Washington (Reuters y AFP) - El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió ayer que la combinación de la actual política fiscal y la deuda argentina no son «sostenibles» con el régimen cambiario vigente, por lo que redujo sus proyecciones de crecimiento para el país.

El organismo que preside Horst Köhler estimó una caída del PBI de 2,7% para este año y una contracción de 1,1% el año próximo.

«Está claro que la mezcla de política fiscal, deuda y régimen cambiario no es sostenible»,
sentenció Kenneth Rogoff, economista del FMI.

Durante una conferencia de prensa con motivo de la publicación del Panorama Económico Mundial del Fondo, Rogoff destacó que las autoridades argentinas «reconocen» esta incompatibilidad en el modelo económico y que «éste es el tema de las negociaciones que se están llevando a cabo».

Además, agregó que «todo el mundo sabe que, en gran medida, el problema está en la Argentina, que la solución está en la Argentina», aunque aseguró que «el FMI está listo para ayudar».

Rogoff evitó precisar qué debería hacer el país para superar la crisis financiera y se limitó a recalcar que «la decisión de cómo manejar esto» está exclusivamente en manos de la Argentina.

En la actualización de su Panorama Económico Mundial, el FMI redujo significativamente las proyecciones de crecimiento para la economía argentina, estimando que experimentará una contracción del PBI de 2,7% este año y de 1,1% en 2002. Hace apenas tres meses había proyectado una baja de 1,4% para este año y un crecimiento de 2,6% para el año que viene.

Pese a la profundidad de la crisis argentina, el Fondo estimó que el riesgo de contagio de otras economías de América la-tina, principalmente de Brasil, parece estar bajo control.
«En el caso de la Argentina, las preocupaciones se han ido afirmando durante un tiempo, lo que ha permitido a los inversores concentrados en el país recortar sus posiciones en la Argentina y Brasil y aumentarlas en México y Rusia desde el año pasado», según afirma el informe presentado.

El Fondo añadió que nota un mayor
«discernimiento de los inversores» que en otros episodios de crisis financieras anteriores, como resultado de que se ha reducido la tendencia a tratar a todos los mercados emergentes de la misma forma.

Si bien el organismo habitual-mente publica sus proyecciones económicas mundiales dos veces al año, esta vez realizó una tercera versión para reflejar el impacto negativo de los atentados del 11 de setiembre en Nueva York y Washington.

En el panorama de la economía mundial advirtió, sin mencionar explícitamente a la Argentina, que una resolución
«desordenada» de una situación de crédito en uno de los principales mercados emergentes aumentaría las presiones financieras para todos, prolongando las difíciles condiciones del mercado.

El FMI recordó que desde 1999 la Argentina está sumida en una recesión que ha despertado
serias dudas sobre la sustentabilidad de su posición fiscal y de la convertibilidad, a la vez que recapituló las principales medidas económicas tomadas en los últimos años.

«En 1999 comenzó el deterioro, la economía estaba débil. También hubo un debilitamiento de las políticas y un clima externo difícil; la depreciación del real y el dólar fuerte tampoco ayudaron», explicó Rogoff.

El blindaje financiero concretado en diciembre de 2000
«fracasó en su intento de restaurar la confianza de los mercados en la capacidad de crecer y de mantener la solvencia fiscal de la Argentina dentro del marco del régimen de convertibilidad», indica el informe presentado. Asimismo, agrega que «las medidas adoptadas a mediados de año por el gobierno -la ley de déficit cero y la inclusión del euro en la convertibilidad-, así como las promesas de mantener el régimen cambiario y seguir honrando el servicio de la deuda, no bastaron para que la Argentina recuperase la confianza».


El FMI concluyó que, «a pesar del apoyo del Congreso a la ley de déficit cero, la clara resolución del ministro de Economía, Domingo Cavallo, y el presidente Fernando de la Rúa y el progreso en la reducción de gastos discrecionales y recursos adicionales provistos por el FMI, la recuperación de la confianza siguió siendo elu-siva tras la conclusión de la cuarta revisión del acuerdo stand-by realizado el 7 de setiembre pasado».

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