El gobierno negocia con el campo

Economía

El gobierno legitimó el alto acatamiento del paro del campo al convocar de urgencia para hoy a los organizadores de la protesta, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

Durante los cuatro días de paro -desde el domingo y hasta ayer-el comercio de granos, ganado en pie, frutas y hortalizas disminuyó 70% promedio aunque en algunas actividades regionales la paralización fue mayor, pese a que en las principales zonas agrícolas continuó a pleno la cosecha gruesa que, en algunos casos, inevitablemente debió ser trasladada a puertos.

Varias localidades de Córdoba, Tucumán y Chaco, además de Santa Fe y Buenos Aires, realizaron asambleas de productores, el comercio y hasta la industria. En los pueblos la protesta del campo excedió al ámbito rural y a los mismos organizadores. De hecho, productores nucleados en la Sociedad Rural Argentina, Federación Agraria Argentina y Coninagro -las entidades que, por diversos motivos, no participaron de la protesta-también formaron parte de los actos de reclamo, que se centró especialmente en una paralización del comercio.

La protesta lanzada por los ruralistas nucleados en CRA tienen fuerte representación en zonas ganaderas y agrícolas del norte y centro del país, y arrastraron el reclamo de otros sectores que sin cortes de rutas y sin piquetes manifestaron su descontento ante situaciones que afectan la actividad productiva: la imposición de retenciones que terminan impactando sobre los precios de las materias primas, la incertidumbre sobre el valor del dólar a considerar para el pago de las deudas por insumos y la imposición de un IVA diferencial para la actividad que generaría saldos a favor de difícil reducción.

• Convocatoria

Estos reclamos son conocidos por el gobierno, que a través del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, se comunicó el martes con Manuel Cabanellas, presidente de CRA, a quien convocó hoy a Casa de Gobierno. Desde el ruralismo, la rápida reacción del gobierno recon-fortó y generó expectativa de que «algo comenzará a cambiar para el sector», según decía Cabanellas. La dirigencia espera, en realidad, una ratificación de que comenzarán a cumplirse las promesas que Eduardo Duhalde les deslizó hace una semana. Al menos, se espera para la semana próxima la confirmación de que habrá un esquema fijo de retenciones previstas para el año próximo que otorgue cierta previsión a la actividad rural.

De esta forma,
Capitanich se consolidaría como el interlocutor que el campo reclama para definir cuestiones que son técnicas o bien poco entendidas por algunos funcionarios, según la interpretación de los ruralistas. «No tenemos interlocutores. No hay un secretario de Agricultura nombrado, ni siquiera un nombre para el Ministerio de la Producción. Con el paro al menos decimos... ¡¡¡Señores existimos!!!», sostenía el secretario de CRA, Ricardo Grether.

El paro se sintió fuerte el martes cuando en el mercado de hacienda de
Liniers -histórico termómetro de una protesta del campo-sólo se negociaron 5.400 animales, apenas 30% de lo habitual para la segunda jornada de operaciones semanales.

Si bien algunas entidades de frigoríficos (AIAC-UNICA) habían hecho llegar a
CRA una adhesión a los fundamentos que generaron la protesta de la entidad, algunos exportadores se mostraron preocupados por la posibilidad de que la protesta afectara el abastecimiento de animales para elaborar la Cuota Hilton que se envían a Europa. «El momento es inoportuno porque una semana de paro implica 2.700 toneladas de Hilton, alrededor de 1 millón de dólares y el precio del novillo está cerca de los valores récord, y la parálisis de actividad castiga a los frigoríficos ya que complica el abastecimiento», advertía el titular de la Cámara de Frigoríficos Regionales, Darío Ravettino, antes de que la protesta se acotara a cuatro días y de que, sorpresivamente, la ex combativa Federación Agraria Argentina se bajara de la organización. Hoy se operarían entre 6.000-7.000 animales en Liniers, aunque a las 19 de ayer sólo habían registrado 1.400 cabezas.

El comercio de granos también disminuyó fuertemente el martes y sólo se restringió a 20% del habitual tanto en
Buenos Aires, Bahía Blanca y Rosario. La poca voluntad para vender de los productores quedó en evidencia al escasear la oferta de la plaza disponible. Los precios, entonces, actuaron en consecuencia y treparon entre 10% y 15% para trigo y soja, mientras el maíz se mantuvo estable.

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