La última rueda trajo consigo un blanqueo de la tambaleante rueda del jueves, que había quedado precariamente positiva, y esa dicotomía entre precios y densidad de negocios se vio también saldada colocando la realidad en blanco y negro. Los intentos intermedios del período, tratando de demostrar algo que el fondo del mercado no sentía, se derrumbó el viernes y acusando un brusco descenso de casi 2 por ciento, no sin antes volver a intentos cosméticos que mantenían al desarrollo suavemente bajista en buena parte del recorrido.
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Holgadamente por arriba de las bajas de otros, los indicadores argentinos registraron una merma de más de 5 por ciento en la semana. Y justo con el cierre del viernes se verifica una perforación del piso del año, al concluir levemente debajo de los «416». Mientras en el riesgo-país también las cosas se tensaban hacia el nivel superior, armando un remate semanal de perfiles filosos y peligrosos para la prosecución de hoy.
Se culminó con órdenes por unos 22 millones de pesos de efectivo, nivel demasiado alto para confrontar con una caída de 2 por ciento. Lo que denotó falta de resistencia y sin estrechar de filas, a pesar de límites rotos.
En el mundo nada está sólido tampoco, pero eso es problema ajeno y el nuestro... bastante delicado.
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