El oro aumentó 322% y fue la inversión del año
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Al comenzar a ceder (a principios de agosto) el precio de la divisa estadounidense y dada la desconfianza aún latente en el sistema financiero, gran cantidad de ahorristas optó por resguardar sus fondos comprando oro.
En rigor, algunas acciones de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires subieron más que el oro, pero se trata de inversiones más sofisticadas y, sobre todo, casos aislados en un año poco favorable para el recinto porteño. Aunque el índice Merval subió 78%, si se valúa en dólares esta alza se transforma en una caída de 48%.
Papeles como los de las empresas Indupa, Celulosa, Acíndar, Atanor, Siderar y Ledesma registraron subas de entre 390% y 870%. En su mayoría son valores de firmas orientadas a la exportación que con la devaluación sacaron a relucir una ecuación más que atractiva a los ojos de los inversores: ingresos en dólares frente a costos pesificados.
Detrás se ubicaron algunas series de títulos públicos. Particularmente buena fue la performance de los BOCON, que experimentaron mejoras anuales de hasta 243%, levemente superiores al alza del dólar.
Gran parte de los bonos subió por una razón obvia: a principios de año, luego de la declaración del default, los títulos se encontraban a precios muy bajos. Con el correr de los meses, y sobre todo cuando la situación económica comenzó a estabilizarse, su cotización fue recuperándose producto de las compras de algunos inversores institucionales que tomaron posición en activos argentinos bajo dos supuestos centrales. Primero, que se acerca un acuerdo con el FMI y, segundo, que aún con una quita promedio de 40%, estos títulos son una atractiva inversión dada la subvaluación que experimentaron.
En el caso de los BOCON, el alza se profundizó por una razón adicional, ya que estos bonos hasta octubre se podían utilizar para pagar impuestos o cancelar otras obligaciones con el Estado. De hecho, este sistema continúa vigente (se licitan $ 80 millones por mes para cancelar impuestos con bonos), pero trabas burocráticas están impidiendo su normal funcionamiento.
• Diferencia
A los bonos se los compraba a valor de mercado, pero para la cancelación se los tomaba a valor técnico (similar al valor nominal). Así, quien realizaba esta operación podría lograr hasta una diferencia a favor de 25% a la hora de abonar el impuesto o la deuda.
El dólar, por su parte, cerró el año con un alza de 240%. Luego de ser la inversión del momento a lo largo de casi toda la primera mitad de 2002, la divisa estadounidense se frenó en incluso retrocedió varios centavos en los últimos dos meses.
En tanto, quien renovó mes tras mes el plazo fijo a lo largo del año obtuvo un rendimiento promedio de 37,6%. Si bien se trata de una cifra que está lejos de ser la mejor entre las inversiones del año, para varios analistas el plazo fijo es el instrumento que actualmente mejor combina la relación riesgo-rentabilidad.
Algunos bancos llegaron a ofrecer tasas de hasta 80% por mayo de este año, pero los rendimientos fueron cediendo a medida que se estabilizó el dólar y el Banco Central fue arrastrando al mercado con paulatinas bajas en las tasas de las Lebac.




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