El PIB caerá 10% como mínimo en el presente año
El plan «Reyes Magos» tiene el mismo problema fiscal de 2001 (¡aun con menos de la mitad de los pagos de deuda pública por el default!), el que a su vez es el mismo que el promedio de la década de convertibilidad, causa esencial de su fracaso. Conclusión, si la caja de conversión nacida en abril de 1991 explotó por culpa del déficit fiscal, también lo hará el doble mercado cambiario de Duhalde.
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LOS ANTERIORES DOS PUNTOS NOS LLEVAN AL TERCERO.
3) El crecimiento sostenible. La Argentina está en decadencia desde hace por lo menos 60 años con algunos efímeros períodos de bonanza sobre una tendencia claramente de empobrecimiento. Pero la caída se profundizó desde que luego de la Segunda Guerra Mundial, en vez de elegir el modelo de las democracias ganadoras del conflicto (comerciar con alto ahorro interno en base al equilibrio fiscal) elegimos el modelo de capitalismo corporativo, prebendario, corrupto, demagógico y populista de la Alemania nazi y la Italia fascista. Este capitalismo de «rapiña» vive obsesionado con la redistribución de ingresos desde los ganadores de un plan fracasado hacia los perdedores del mismo. Hoy los «progres» de turno encontraron como ganadores a los bancos y a las privatizadas. La solución: defaultear la deuda y pesificar tarifas de los servicios públicos. Pero son tan ignorantes que se olvidaron que detrás de los bancos a los cuales odian tanto están los depósitos de la gente (más allá de que muchos de los que sienten rechazo por la «patria financiera» por el déficit fiscal que hicieron o que no denunciaron son parte del problema) y que detrás de las privatizadas están miles de millones de dólares invertidos en la última década que ahora se harán puré.
Con la muerte de la presidencia de De la Rúa y con la muerte de la convertibilidad reemplazada por el plan «Reyes Magos», ha muerto algo mucho más «grosso» que una presidencia y un régimen monetario. Lo que no va más es el capitalismo de rapiña que nos está matando como país desde hace más de 60 años. La solución, recomendada por quienes nos pueden prestar dinero para devolverles a los ahorristas en tiempo y forma (FMI y G-7) y adoptada por aquellos países a los cuales les va bien (Chile duplicó su ingreso real per cápita en los últimos 20 años y la Argentina 0%), es un auténtico capitalismo competitivo que le sirva al país (en definitiva a la gente) y no a cuatro gatos locos que se benefician desde hace décadas con este capitalismo infame que tenemos hoy.
En general, todos vivimos del fruto de nuestro trabajo y del ahorro. ¿Cómo se traduce eso para un país? Vivir de lo que producimos para exportar y equilibrio fiscal estricto. ¿Qué política económica es funcional a este capitalismo competitivo? Para poder exportar hay que importar y para ello tenemos que poner los aranceles de importación en no más de 1%/2% para todo tipo de bienes (y no como hoy, donde se importan bienes de capital a 0% y muchos bienes finales pagan 35% o más). Para poder abrir economía en el peor atraso cambiario de la historia el tipo de cambio tiene que ser bien realista y claramente el oficial de 1,4 no lo es sino que hay que depreciar mucho más todavía nuestra moneda. Para tener equilibrio fiscal estricto hay que: a) tener convertibilidad de la moneda (a otro tipo de cambio). No podemos volver a darles el instrumento monetario a los mismos irresponsables que nos llevaron a la hiperinflación. La prohibición de emitir moneda para financiar al fisco es innegociable; b) eliminar la ley de coparticipación federal de impuestos y que si los amigos de Menem y Rozas en La Rioja y Chaco quieren hacerse millonarios como empleados públicos que salgan a «reventar» a impuestos a los riojanos y chaqueños a ver si lo pueden lograr (seguro que no); c) hacer que exista una cuarta parte de los políticos que existen (igualmente se puede vivir en democracia) y d) mandar a la quiebra a varios bancos públicos pero, particularmente, al Banco Provincia, que acaba de crear una generación de nuevos ricos amigos de Duhalde, Ruckauf y compañía a costa de todos los pagadores de impuestos sin poder de lobby de la Provincia con el bono que Buenos Aires le colocó al BAPRO a cambio de su cartera «podrida».
Este capitalismo competitivo claramente tendría apoyo internacional en dólares suficiente para evitar la estafa al ahorrista y al mismo tiempo gozaría de tanto beneplácito internacional que podríamos recuperar parte de la credibilidad que hemos sabido aniquilar y que los ahorristas se calmen un poco para evitar una corrida bancaria apenas sepan que sus dólares están a su alcance. Además, dado que una parte sustancial de este capitalismo competitivo se «nutre» del equilibrio fiscal estricto (y no la mentira de hoy donde tenemos equilibrio fiscal en pesos en el resultado primario porque pagamos gran parte de los gastos de salarios y jubilaciones en patacones, LECOP y todas esas monedas truchas que se han inventado en los últimos tiempos) también se evitaría la explosión del «engendro» cambiario que armó el gobierno de Duhalde.
Por lo tanto, dentro de este capitalismo de rapiña que tenemos hoy, no hay solución al problema de la sostenibilidad del dólar a 1,4 peso y tampoco será fácil evitar la estafa al ahorrista porque para eso hacen falta dólares, que si no se cambia el modelo no vendrán. Como dirían los chicos: «Si no cambiás, 'alpiste, perdiste'». El problema es que los perdedores posibles de esta versión «rancia» de capitalismo de rapiña que tenemos desde Rodríguez Saá hasta ahora se lleva «puesto» al país y no a quienes tendrían que desaparecer.



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