27 de diciembre 2001 - 00:00

El plan económico del nuevo gobierno

Causó impacto la nota del nuevo presidente del Banco Nación, el economista David Expósito, publicada ayer por este diario, porque allí delinea el plan económico del nuevo gobierno. Para quienes no pudieron leerla, se describe una síntesis con los puntos sobresalientes. El plan no sólo es la tercera moneda, sino que, además, incluye un planteamiento keynesiano para reactivar.

• El programa de déficit cero al que se comprometió la Argentina no es viable, porque implica déficit privado cero y déficit de familia cero, con lo cual a la baja del gasto público deberá adicionarse la caída del consumo y de la inversión privada.


• La acentuación del proceso recesivo debido a la ausencia del crédito bancario lleva a una nueva caída de la recaudación tributaria.

• En un contexto recesivo, los ejes de la política fiscal y financiera deben ser aumento del gasto público, reducción de impuestos y reducción de las tasas de interés para acelerar el proceso de reactivación.


• La devaluación provocaría una severa crisis de pagos, quebrando familias y empresas, también al sector público (excepto que se desdolaricen las deudas antes de devaluar o flotar).

•Está claro que la Argentina tiene: a) un problema de competitividad; b) un problema de insuficiencia de la demanda agregada y c) un severo cuadro de iliquidez por la crisis de confianza y el cese de ingresos de capitales del exterior y la corrida bancaria.


• La solución es una tercera moneda: el Argentino (Arg), una moneda de carácter inconvertible. Esta moneda debe reemplazar todos los bonos cuasi dinero, como el Patacón, LECOP, el Quebracho, el Secor, etcétera.

• El mantenimiento del peso como moneda de curso legal y forzoso es a los efectos de constituir reserva de valor en el sistema financiero, como para permitir el repago de la deuda en pesos y/o dólares, al tipo de cambio vigente. Los exportadores ofertarán dólares al BCRA y recibirán pesos (supuesto del mantenimiento del control de cambios establecido el 3/12/01); ésta será la única fuente de creación de pesos, dado el corte del crédito internacional y el déficit del balance de pagos. Los importadores accederán al Banco Central para comprar dólares, poniendo los pesos necesarios.

• La creación de la nueva moneda, el Argentino, debería hacerse por decreto de necesidad y urgencia, que debe establecer el monto de la emisión inicial (Arg 15.000 millones, por ejemplo). La contrapartida será un bono de deuda interna llamado BONAR, con vencimiento entre 2011 y 2015 (3.000 millones por año). Este es el procedimiento tradicional de emisión de moneda en la mayoría de los países del mundo.

• Con la moneda nueva debe construirse un presupuesto
con un déficit inicial de 12.000 millones, debido a una recaudación de impuestos no menor a 3.000 millones de Arg, a lo largo de un año. Para simplificar, ello implica un gasto público mensual de 1.250 millones distribuidos de la siguiente manera:

a)
1.000.000 de sueldos de 200 Arg, para desocupados, pagados directamente en ventanilla de banco acreditado en caja de ahorro (con el actual régimen de tarjeta de débito). Ello supone 200 millones de Arg mensuales.

b) Un plan de viviendas populares, 120.000 viviendas de 20.000 Arg cada una, con materiales de fabricación nacional. Ello supone 200 millones de Arg mensuales.

• Para imponer la circulación del Arg (ley de Gresham mediante) se deberán hacer todos los pagos del Estado nacional, de los Estados provinciales y municipales, en una proporción de 70% en pesos y 30% en Arg (estas proporciones son indicativas). Para ello deberá reponerse a empleados públicos y a jubilados el descuento de 13%, bajar el gasto en pesos en 17% y así pagar las obligaciones del sector público en hasta 30% de Arg.

• Los sueldos de los empleados públicos requerirán 400 millones de Arg mensuales; habría que ver si puede extenderse el sistema a jubilaciones y pensiones. La coparticipación impositiva debe retomarse al piso pactado originalmente: 1.364 millones, pagando 30% en Arg, lo cual equivale a otros 400 millones de Arg. Los números deben ser precisados; quizá un shock monetario requiere arrancar con 2.500 millones mensuales para luego ir declinando el gasto nuevo muy rápidamente.

• El sistema financiero comenzará a colectar depósitos en Arg en cuenta corriente, en caja de ahorro y en plazo fijo. La tasa pasiva debe ser baja como para que las tasas activas de esta moneda no superen el nivel de 10% anual. El encaje inicial no debería ser superior a 10% para una rápida expansión del dinero bancario.
Se trata de que crezca la demanda de créditos en Arg y se reduzca el stock de préstamos en dólares y pesos.

• La paridad dólar-Arg o peso-Arg sería establecida bajo un régimen de flotación sucia (con intervención del BCRA) en un mercado spot y un mercado a término institucionalizado.
Si la moneda fuera devaluada 40% por el mercado (si los pagos fueran 70/30), habría una reducción del costo de producción de 12%.

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