26 de octubre 2001 - 00:00

Embajador Volonté defendió al Mercosur

Una nueva y muy concurrida reunión del CICyP (Comisión Interamericana del Comercio y la Producción) se destinó a escu-char al embajador de Uruguay en la Argentina, Dr. Alberto Volonté Ferro. En la presentación del orador, el presidente de la entidad, Julio Werthein, dijo que se iba a tratar un tema polémico y que no necesariamente representaba lo que se expresara al CICyP. Obviamente en el tema Mercosur hay discrepancias pero comúnmente se escucha más lo que expresan voceros en pugna de la Argentina y Brasil. Interesaba entonces escuchar al representante de Uruguay en nuestro país, «Si el Mercosur era importante en 1991 hoy lo es más», expresó Volonté. «Constituye el camino a recorrer para retomar el crecimiento y para que actúe como una plataforma de lanzamiento hacia el resto de Latinoamérica y el mundo.»

Luego el diplomático señaló cifras de crecimiento del Producto de los cuatro países miembros en los últimos 10 años (1991-2001) que sumados muestran un avance del Mercosur. Las cifras muestran el interés especial de su país, Uruguay, en este emprendimiento multi-nacional porque ha logrado el mayor de esos crecimientos. Dio estas cifras de PBI: La Argentina: lo mejoró 55%. Brasil: 46,7%.

Paraguay: 20%. Uruguay: 80%. La exportaciones intraMercosur pasaron, en el lapso, de 9% a 25 %. Las exportaciones totales (1996-2000) subieron 12,7%.

Destacó luego que «aumentó el comercio exterior» y dio su opinión sobre temas ya más controvertidos. Sostuvo que «se logró estabilidad cambiaria», discutible por ser el tema que más afecta hoy a la Argentina frente a las continuas devaluaciones del real brasileño que acicatea sus ventas hacia nuestro país y traba las exportaciones desde aquí, sobre todo porque la convertibilidad mantiene un tipo de cambio fijo. Por caso Uruguay tiene una razonable y pausada adecuación del peso uruguayo al dólar.

Si es reconocida su siguiente afirmación de que «comenzó la reducción» del Estado en el período de vigencia plena del Mercosur (más en la Argentina que en los otros 3 miembros) y que se tendió al «equilibrio en las cuentas fiscales», hecho también discutible. Entre 1991 y 2000 la Argentina casi duplicó sus gastos desde el Estado y, consecuentemente, su déficit. Volonté admitió que «el gasto público no dejó de crecer y uno de los puntos más difíciles de lograr es el equilibrio fiscal». También señaló otra realidad: «El costo laboral es dispar entre los socios y se ol-vida la regla de oro que dice que si se quiere vender más se debe comprar más».

«La Carta de Asunción (Paraguay) de 1991 y el Tratado de Ouro Preto (Brasil) de 1994, que consolidó la unión aduanera, se enfrentó de inmediato, en diciembre de 1994 con la crisis del tequila (México), la crisis asiática (1996/'97), la crisis de Rusia (1997-1998) y pérdida de la convergencia bancaria, enero de 1999 con devaluación en Brasil.» Tras tantas contrariedades avanzó el Mercosur, menos de lo que hubiera sido deseado.

Volonté terminó afirmando la tesis de su país: «Al Mercosur no lo discutimos más pues el mundo tiene que ver en él una unidad monolítica. La Unión Europea sólo negocia con el Mercosur y lo exige EE.UU.para avanzar en el 4x1. El mantenimiento del arancel externo común y que el Mercosur sea una
unión aduanera, aunque sea imperfecta, son lo único que nos permitirá desarrollar una política comercial frente a terceros países».

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