San Pablo (AFP, Reuters) --El izquierdista Luiz Inácio Lula Da Silva ya negocia con los bancos brasileños con el objetivo de ampliar y mejorar las condiciones del crédito en el país, de cara a su más que probable victoria en las elecciones presidenciales del próximo domingo frente al oficialista José Serra.
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La información fue confirmada por el economista jefe de la Federación de Asociación de Bancos (Febraban), Roberto Troster, quien indicó que hasta la fecha hubo dos reuniones entre representantes del Partido de los Trabajadores (PT) y asesores directos de Lula y la Febraban.
La propuesta es debatir formas de ampliar la oferta de crédito inmobiliario y reducir el spread bancario (diferencial entre la tasa de interés que los bancos pagan por las colocaciones a sus clientes y el que cobran en sus préstamos). Además, se incluyen en la negociación las leyes que involucran el cobro del crédito. «Se está buscando un diagnóstico común», explicó Troster.
«Nuestra intención es que el crédito sea más accesible en el país. Tuvimos algunas reuniones», admitió, por su parte, el asesor económico de Lula, Guido Mantega, al diario «O Globo».
La participación del crédito en el PBI no pasa de 28 por ciento desde hace años, según un reciente informe sobre el tema divulgado por el diario económico «Valor». El spread actual informado por el Banco Central es de 39,5 por ciento en promedio, mientras que la tasa básica de interés fue fijada por el Banco Central en 21 por ciento la pasada semana y anteriormente estaba en 18 por ciento al año. El economista jefe del banco español BBVA en Brasil, Octavio de Barros, afirmó que para reducir ese spread deben realizarse cambios en algunas leyes y justificó que el margen de lucro es de 25 por ciento del spread.
Lula, temido por los sectores económicos por su pasado radical, emprendió un insólito acercamiento con éstos, sobre todo en la recta final de la campaña. El mundo financiero aceptó ese acercamiento, pero mantiene ciertas reservas.
La misma prudencia es mantenida por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Su vocero, Thomas Dawson, explicó que se proponen «trabajar con cualquier gobierno que se comprometa a continuar las políticas que han sido beneficiosas para Brasil en el pasado».
«Sea quien fuere el ganador, esperamos señales, porque el actual contexto de dificultades, tanto nacional como mundial, deja muy poco espacio para maniobras políticas», advirtió, por su parte, Lisa Schifeller, analista de Standard and Poor's (SP) para Brasil. Esta calificadora, en consonancia con Moody's y Fitch, revisaron hacia abajo la consideración de la deuda brasileña en los últimos meses.
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