Hace menos de una semana ni el embajador de España en la Argentina,-Manuel Alabart, estaba advertido sobre el viaje que realizaría Néstor Kirchner a Madrid, el próximo lunes, para participar de una inocente Feria Internacional de Turismo a la que llegaría de la mano del secretario de Turismo, Enrique Meyer. Casi un viaje ideado para Daniel Scioli. Sin embargo, con el paso de los días, la llegada a España fue cobrando volumen en la agenda del Presidente, hasta que ayer comenzó a ser vista por todo el gobierno como un viaje crucial. ¿En qué radicaría su importancia? En que Kirchner piensa mantener varias reuniones empresariales al cabo de las cuales la Argentina podría quedar reconectada con España en materia de negocios.
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La significación de la visita podría detectarse en la composición de la comitiva: al Tango 01 subirán el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el ministro de Infraestructura, Julio De Vido y el canciller Rafael Bielsa, quien suspendería una gira por India acompañando a Lula Da Silva y Eduardo Duhalde. Anoche se examinaba si estará también Roberto Lavagna entre los viajeros.
A pesar del nivel de los funcionarios, no habrá anuncios espectaculares ni transacciones publicitadas. Tanta discreción pide Kirchner para sus contactos con el empresariado, que ordenó descartar un reencuentro con los hombres de negocios que se agrupan en la Confederación de Organizaciones Empresarias Españolas. Es la entidad que preside el veterano Juan Carlos Cuevas, quien para sintetizar un balance del encuentro anterior dijo que «el Presidente nos puso a parir». Kirchner no desea regresar allí si no es para un homenaje y, hasta que eso sea imaginable, faltan varias negociaciones. Son las que quiere mantener en este viaje.
•Confesionario
En vez de una exposición ante el empresariado, capaz de hacer olvidar aquella escena de amateurismo inaugural, se previó la instalación de una especie de confesionario en la residencia del embajador, sobre la calle Fernando el Santo. El encargado del protocolo -y de casi toda la visita-será De Vido, quien negocia en estas horas con los ejecutivos locales lo que se conversará en España con los titulares de las empresas. Vale la pena repasar:
. En materia energética, Kirchner se encontrará con el gran padrino de los inversores españoles con intereses en la Argentina, Alfonso Cortina, titular de Repsol YPF. De los reclamos que tiene la empresa hay uno que estará en el centro de la conversación: el precio del gas en el tramo de la extracción. El propio Presidente admitió, delante del salteño Juan Carlos Romero (presidente de la liga de provincias productoras de hidrocarburos) que había que corregir ese número «en boca de pozo». ¿ Distribución? ¿Consumo domiciliario? Los empresarios no quieren avanzar sobre esas variables que saben vedadas: «Nada que afecte a la encuesta de la clase media nos será concedido.
Entonces, mejor llegar hasta donde podemos para regularizar la situación y no perder todo por un enojo», comentó a este diario uno de los principales interlocutores del gobierno en el campo empresarial. Sin embargo, es posible que Kirchner anticipe la sanción de un decreto que permita discriminar la tarifa de gas según clases de destinatarios, de modo tal que queden diferenciados los consumidores comerciales de los residenciales.
. El otro frente ligado a la energía es el eléctrico, seguramente el más conflictivo. Aquí la conversación será con Manuel Pizarro, el titular de Endesa (controladora de Edesur), quien visitó a Kirchner en Buenos Aires antes de que fuera presidente. De Vido lleva una propuesta que flexibiliza la postura oficial del gobierno: se hablará de una tarifa mejorada para grandes consumidores, con el argumento de que no resulta equitativo subsidiar a compañías cuya ecuación de ingresos es mejor que la de la convertibilidad. Como en el caso del gas, también se hablará con las eléctricas de un precio segmentado que ponga a resguardo a los consumidores domiciliarios, «los de la encuesta», como ironizan los españoles.
. Para quienes quieren leer debajo del agua, ayer se conoció un informe técnico que previene sobre eventuales cortes de luz en el invierno, debidos sobre todo a la demanda gasífera de las usinas. El dictamen lo suscribió un hombre de la intimidad de Kirchner, el secretario de Energía, Daniel Cameron, en su calidad de presidente de la empresa que administra el mercado mayorista eléctrico. ¿Cómo no ver este texto como el preludio de los acuerdos que se alcancen en España?
. En el frente financiero el cuadro que le puede ofrecer Kirchner a España es, inesperadamente, el más halagüeño. Si se encuentra con Emilio Botín, del Santander Central Hispano-Rio, podrá darle una palmada en el hombro: hace dos años este banquero veía cómo su hija era convocada por la Justicia Penal argentina; ahora, hace un mes, su banco quedó normalizado, excluido del artículo 34 de encuadramiento de entidades financieras de la normativa del Banco Central. En el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria-Francés, la otra entidad española, está en curso una operación de capitalización y Kirchner querrá despejar la incertidumbre sobre la permanencia de la firma en la Argentina. Sabe que hubo un par de ofertas de compra, frustradas (una de ellas proveniente de un banquero amigo del ministro de Infraestructura).
. Es posible que haya algún encuentro con César Alierta, el titular de Telefónica de España. Este ex banquero estuvo hace un par de meses en Buenos Aires, anunciando una inversión que bien le valdría el ticket para entrar a la residencia de Abel Parentini Posse. Pero con el sector telefónico las relaciones son menos dificultosas, entre otras razones porque se mueven en un marco desregulado.
Todas las entrevistas de Kirchner estarán regidas por la ecuación «el Presidente acompaña a cambio de inversión», axioma que De Vido hizo publicar por los diarios por si no había quedado claro en los hechos. Más allá de estas asperezas, la travesía de Kirchner es vista a uno y otro lado del Atlántico como el comienzo de un reencuentro. Una especie de «retorno de los galeones», por recordar a Max Henriquez Ureña y su libro.
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