21 de agosto 2024 - 15:54

En el mercado anticipan nuevas subas de la tasa en Japón

Según el consenso de los analistas de la banca nipona global, el país del sol naciente se prepara para afrontar ajustes monetarios y nuevos desafíos políticos, que predicen nuevas subas de tasas del BoJ.

Luego de que elBoJ subiera las tasas, se desencadenó una ola global de liquidación de las operaciones de carry trade en yenes.  

Luego de que elBoJ subiera las tasas, se desencadenó una ola global de liquidación de las operaciones de "carry trade" en yenes.  

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El Banco de Japón (BoJ), sin duda, se convirtió sorpresivamente en protagonista del mercado en este verano boreal luego de subir las tasas de interés 25 puntos, al nivel más alto desde 2008, el 31 de julio pasado. Esto, junto a débiles datos macro de EE.UU., desencadenó una ola global de liquidación de las operaciones de "carry trade" en yenes y el temor de que EE.UU. entre en recesión en los próximos meses. Lo cierto es que Japón enfrenta un desafiante segundo semestre marcado por los ajustes monetarios y nuevos desafíos políticos, y los analistas anticipan nuevas subas por parte del BoJ hasta mediados del año que viene.

Por ejemplo para la gente del grupo Nomura, el banco central japonés seguirá elevando las tasas, aunque ahora creen que lo hará un poco más tarde para esquivar la volatilidad del mercado luego de las declaraciones del vicegobernador del BoJ, Shinichi Uchida, que aseguró que no aumentarán la tasa de política cuando los mercados financieros y de capitales son inestables. Antes de que el primer ministro Kishida anunciara que se bajaba de la reelección, Nomura esperaba que el BoJ volviera a subir las tasas en su reunión de octubre o en diciembre. Ahora ya no consideran la reunión de octubre como una opción y ven la reunión de diciembre como la única posibilidad para este año.

Pero de cara a 2025, siguen anticipando nuevas subas de tasas en las reuniones que el banco central celebrará en mayo y julio. En esta línea, los expertos del Danske Bank esperan que el BoJ aumente su tasa de política al 1% en los próximos 12 meses, y no prevén que aguarde a que todas las piezas encajen antes de endurecer aún más su política monetaria. Destacan que al BoJ ya no solo le importa la construcción de un impulso económico que fomente una inflación auto-sostenida del 2%, sino que el yen ha pasado a ocupar un lugar central.

Por su parte, la gente del grupo financiero nipón Mitsubishi (MUFG) advierte que el sentimiento de riesgo sigue siendo frágil mientras el yen se mantiene en niveles más débiles. Destacan que las actas de la última reunión de política monetaria del BoJ de fines de julio revelaron que algunos miembros del consejo describieron la tasa de interés como "significativamente baja" y que el BoJ seguirá siendo "muy acomodaticio" incluso después de haber elevado la tasa al 0,25%. Sin embargo, un miembro señaló que la normalización de la política no debe ser un fin en sí misma, y que la política futura debe llevarse a cabo "con cuidado".

Los tres desafíos que enfrenta el BoJ

Los analistas de Nomura consideran que el BoJ enfrenta, principalmente, tres desafíos: llevar a cabo sus operaciones de tasa de política, gestionar los riesgos para su política monetaria y controlar las expectativas (es decir, comunicación) en relación con su política monetaria.

Con relación al primer desafío, consideran que el BoJ puede elevar las tasas hasta un rango acomodaticio gracias a que la economía y la inflación se mueven en línea con el escenario descrito en su Informe de Perspectivas. Sobre los riesgos, la principal preocupación del BoJ parece ser que la inflación pueda aumentar más de lo esperado, principalmente como resultado de la debilidad del yen. Explican que este es el riesgo de que, en combinación con el aumento de la demanda y una creciente disposición de las empresas a aumentar sus precios a medida que elevan los salarios de los empleados, la debilidad del yen pueda impulsar la inflación más de lo esperado. “Si este riesgo se hace realidad, es posible que el BoJ tenga que aumentar las tasas de interés rápidamente", señalan. A la vez esperan que, mientras conjuga sus movimientos de tasas con los riesgos inflacionarios, el BoJ vigile su comunicación, especialmente con mercados muy cautelosos ante la posibilidad de que se esté volviendo más agresivo. Pero a todo el embrollo monetario y cambiario, Japón también suma una serie de retos políticos tras la renuncia de Kishida como líder del Partido Liberal Democrático (PLD).

Tras el anuncio, comenzaron a sonar varios nombres para sucederle, entre los que destaca el de Shigeru Ishiba, favorito para convertirse en el nuevo líder del PLD según una encuesta de Jiji Press de comienzos de mes. Pero independientemente de quién se convierta en el nuevo líder del partido y, por extensión, primer ministro, desde Nomura contemplan la posibilidad de que se convoque a elecciones generales antes de fines de año. En las apuestas también figuran los nombres del ex Ministro de Estado para la Seguridad Económica Takayuki Kobayashi y el del actual Ministro de Economía, Comercio e Industria, Ken Saito, por lo que los mercados ya están tratando de descifrar sus intenciones sobre la economía y la política monetaria. "Hasta ahora, ni Kobayashi ni Saito han hecho ningún comentario sobre la política monetaria. Kobayashi ha hablado en repetidas ocasiones sobre la seguridad económica y también parece estar centrándose en la educación y la inversión en las personas. Saito parece estar apuntando a reconducir la producción y fortalecer la industria de los semiconductores a través de la política industrial", señalan.

La gente del Danske explican que el giro radical del BoJ quizás también debería verse a la luz del muy bajo índice de aprobación del primer ministro Kishida y su gabinete ya que sólo el 25% aprobó en agosto, por debajo del llamado nivel de peligro del 30%. Recuerdan que una moneda muy débil no suele ser popular entre el público y en Japón crea una inflación bastante visible debido a su condición de importante importador de energía. "En gran medida, una moneda débil beneficia a los principales exportadores a expensas de los consumidores. Ese proceso puede generar inflación, pero será doloroso para los consumidores hasta que las ganancias de las empresas se transfieran a los empleados", señalan estos estrategas. "Incluso si el gasto de los hogares muestra sólo una mejora modesta, esperamos que el BoJ aumente otros 25 puntos este año, seguidos de otros 25 puntos en el primer y segundo trimestre. Sin embargo, dada la reciente turbulencia del mercado mundial, y particularmente japonés, esperamos que el BoJ sea un poco más cauteloso en las reuniones de política monetaria de otoño", reconocen.

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