Pisos y techos son los dos referentes, las márgenes de un mercado esabanda, más amplia o más estrecha, formaliza el corte entre oferta y demanda.
Al quitarle esos puntos límite, todo pare-ce estar flotando sin sentidoy da lo mismo ver saltos de un signo o del otro.
Lo que podría titularse como desorden, pérdida de las nociones devalores y de referentes.
Ayer la rueda volvió a caminar por esa senda, tras un intento inicialfallido y que llevaba la encomienda de «entonar» a la plaza de entrada, paraver si se podía gestar ese llamado «rebote técnico» y que no soluciona nada defondo, pero da la pausa a las defensas para rearmarse.
Veloz declive
Una mala elección, frente a otra jornada donde Wall Street siguerememorando octubres negros de 1987 y también de más atrás, produciendo unquiebre mayúsculo en el líder mundial y que lo arrastra todo.
Quedando como anécdota grotesca ese intento, lo demás tomó por la pendientenuevamente para llevar las marcas del Merval a los «433», pisos queceden de mane-ra permanente, columnas principales que se resquebrajan, y unafrontera inferior -en los «400»- que cada vez se ve más cercana. Guerra,petróleo, malos balances, cambios de carteras en el mundo. Y todo eso, másnuestro baile local, haciendo de lo actual el valle más difícil del 2000.



