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Hubo un nuevo retroceso de las tasas de interés. El BADLAR (rendimientos de plazos fijos mayoristas) cayó a menos de 15%, contra 18,9% anual que tocó en mayo. De a poco, los bancos bajan tasas de los créditos.
Los bonos posdefault, los de plazo más corto, fueron muy demandados. Llegó a tal punto la euforia que alcanzó hasta los bonos más ignotos, de poco mercado. Por caso el BOCON PR13, que se emitió para compensar a los veteranos de Malvinas, subió 7,88%. Este bono paga la renta más alta del menú porque su precio está demasiado rezagado. Es un bono difícil de vender en la baja porque su emisión es reducida.
El BOGAR tuvo un comportamiento destacado al anotarse con una suba de 2,25%. El BOCON PR9 avanzó casi 3% y el resto de los bonos anotó alzas de entre 1% y 2%. Fue un buen día para todos, pero habrá que ver si se sostiene la euforia.
En el mercado cambiario, el movimiento fue escaso. Los exportadores esperan mejores precios en el exterior para vender sus granos y que suba el valor del dólar. Por eso liquidaron tan poco. En el Forex-MAE, el principal mercado mayorista, las operaciones sumaron nada más que u$s 276 millones y cerró a $ 3,023, una milésima por debajo del lunes.
El público sigue comprando dólares, aunque con menor fervor que en los días de conflicto. El MEC, la plaza de los corredores de cambio que atiende a una parte del mercado minorista, operó u$s 193 millones, un monto que lo acerca a lo que negociaba hasta hace pocos días. En las casas de cambio, el dólar siguió a $ 3,05.
El dólar que conviene seguir es el «contado con liquidación» porque se utiliza para fugar divisas. Cerró a $ 3,09, sigue bajo porque mermó la salida de dólares del país.
El Banco Central no intervino en el mercado de contado.
Compró una ínfima cantidad, alrededor de u$s 3 millones, para destrabar las operaciones. En el mercado de futuros fue un modesto vendedor. Sus operaciones aquí bajaron a la mitad de lo habitual. Entre el OCT-MAE y el Rofex de Rosario colocó alrededor de u$s 60 millones.



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