En momentos en que el sostenido ingreso de capitales sigue presionando el valor del dólar, el Banco Central de Brasil (BACEN) dispuso flexibilizar aún más el mercado de cambios, simplificando el proceso de entrada y salida de divisas por parte de personas físicas y empresas. Pero además amplió el plazo de 20 a 210 días -después del embarquepara que los exportadores liquiden sus operaciones. De modo que todo apunta a compensar la sobreoferta de dólares producto del elevado superávit comercial y el ingreso de capitales. Claro que esta flexibilización hace más vulnerable el tipo de cambio a los vaivenes del mercado. Los analistas evaluaron que en el corto plazo no habrá impacto sobre el valor del dólar.
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El director de Asuntos Internacionales del BACEN, Alexandre Schwartzman, explicó que las medidas fueron adoptadas por el Consejo Monetario Nacional, que unifica los mercados de cambio y establece nuevas normas para importaciones y exportaciones. «Estas resoluciones se ajustan a la legislación cambiaria y de capitales y, por tanto, no implican ninguna alteración en la convertibilidad de la moneda», advirtió el ente monetario.
En Brasil rige un sistema de tipo de cambio flotante, pero hay normas precisas que obligan a informar al Central, que preside Henrique Meirelles, la entrada de divisas y la exportación. Aunque el mercado está unificado desde 1999, prevalecen normas anacrónicas que, según los empresarios, no tienen sentido más allá de la burocracia, y entorpecen las exportaciones. Con la nueva reglamentación, están liberadas, sin límite, la compra y venta de moneda extranjera por parte de personas físicas y jurídicas. Hasta ahora, las personas físicas no podían hacer envíos de dólares al exterior en forma directa debían ir a un banco con cuenta para no residentes ( conocidas como CC5) y para las empresas el límite era de u$s 5 millones (3,8 millones de euros) por inversiones en el extranjero. La unificación de mercados elimina las cuentas de instituciones financieras no residentes (CC5) para las transferencias de moneda extranjera al exterior. Estas cuentas intermediarias eran usadas para encaminar pagos a terceros en el exterior.
Con las nuevas reglas, estos pagos podrán ser realizados directamente a los bancos o a los propios beneficiarios.
Lo que anunció el viernes el BACEN fue la unificación del mercado de cambio fluctuante (turismo) y otro libre (comercial), por lo que se reducen los costos operativos.
Cabe señalar que bajo el nuevo régimen igual continúa prohibida la transferencia de moneda extranjera en nombre de terceros. En tal sentido el BACEN considera que no hay menos controles frente al lavado de dinero porque se mantiene la regla de que cualquier remesa al exterior de 10.000 reales (unos 4.000 dólares) debe tener el remitente y el destinatario identificados por el banco.
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