Hoy en los tribunales de Nueva York el juez Thomas Griesa deberá decidir si prorroga nuevamente la ejecución de la sentencia favorable a dos fondos de inversiones offshore (Old Castle y Ligth Water) en contra del default del Estado argentino. Griesa convocó para hoy a los representantes del gobierno argentino y a los de los fondos de inversión para discutir la resolución de la sentencia dictada en abril pasado.
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Sin embargo, el aspecto más interesante para el resto de los acreedores de la Argentina es que el juez neoyorkino pedirá precisiones del plan de reestructuración de la deuda argentina que sería presentado esta semana en la Asamblea del FMI en Dubai.
El juez tiene dos alternativas. Si los abogados de la Argentina lo convencen de que si ejecuta la sentencia puede obstaculizar el proceso de renegociación de la deuda, seguramente Griesa dictará otra prórroga de no más de dos meses para darle margen al equipo del ministro Lavagna para reestructurar sin sobresaltos. Pero, para ello, los representantes del Estado argentino tendrán que mostrar algo acerca de la propuesta que elaboró el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen.
Sobre todo, porque el juez Griesa exigirá explicaciones sobre las declaraciones del presidente Kirchner acerca de que los acreedores perderán el capital invertido.
La otra opción del juez es ejecutar la sentencia, intimar al gobierno argentino a pagar y proceder, ante el no pago, a embargar, por ejemplo, el pago de los BODEN en el Euroclear, o cuentas del Banco Nación de Nueva York.
Además, en este caso, detonará el resto de los casos presentados contra el default argentino, que ya suman más de 1.000 millones de dólares en Nueva York.
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