Como todo debe medirse en ratos, pasajes, la llegada muy a tiempo del fallo sobre el embargo de bonos hizo que se pudiera enderezar una semana que era mala aquí y, también, en el exterior. Baste observar los resultados del Dow Jones y, en general, los del vecino Bovespa -cayendo más de 6%- en el período para advertir que no se gozaba de astros favorables a lo bursátil. Pero, mientras Buenos Aires comenzaría a arder por otros desgraciados motivos, el recinto de la Bolsa supo sacar partido de lo que resultó no solamente favorable a intenciones argentinas, sino sorpresivo. No era todavía de esperar la resolución sobre los bonos, así que generó un impacto notorio y hasta ampliado en sus bondades.
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Si no se llegó a duplicar el volumen del jueves, no fue por mucho que faltara. Casi puede decirse que los $ 93 millones de efectivo del viernes duplicaron, en efecto, el cansino andar que venía denotando un mercado que se quedaba cada vez más sin energías. Esto actuó como una inyección vigorizante, directa en la vena de la actividad, capaz de salirse a barrer con la oferta y protagonizar un repunte del Merval de 3,6%. La semana se sacó adelante, pero quedando pendiente ver cuánto dura ese efecto de un tema puntual, sobre un mercado que venía decayendo y debió responder al estímulo. Será lo primero a tratar de indagar, desde la rueda de hoy.
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