Periodista: ¿Terminó la pulseada? ¿Hasta acá llegó la suba de tasas?
Diálogos de Wall Street
¿Fin de la tormenta de tasas? Gekko nos vuelve a decir que sí.
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Gordon Gekko: Tres veces la tasa de 10 años del Tesoro atacó 1,61% y no pudo avanzar. De ahí, el alivio. Y la contraofensiva de las Bolsas.
P.: Nos espera una otra rueda de subastas del Tesoro. Y no olvido que la zozobra comenzó con la huelga de compradores en la última licitación a 7 años. ¿Sobreviviremos sin perder el aliento? Es la tirada más exigente: hay que colocar 120 mil millones de dólares en títulos a 3, 10 y 30 años.
G.G.: La tercera debería ser la vencida.
P.: Otro pico de estrés con la subasta sería la cuarta turbulencia. ¿Entonces no cree que ocurra?
G.G.: Se irá en puntas de pie. Pisando con cuidado, pero lo que uno ve – el rebote en las Bolsas, inclusive en los sectores como tecnología que fueron los más perjudicados – es una disposición renovada a tomar riesgos. Que no esperó para ponerse en marcha que el Tesoro vuelva a fondearse.
P.: ¿Es posible que después de la subasta, despejada la incógnita sobre su recepción, la recuperación de las Bolsas se acentúe?
G.G.: Yo lo veo más probable que sufrir otro accidente. Pero recuerde que le daba este episodio por cerrado hace una semana. Los mercados tardaron más en convencerse.
P.: Y sufrieron un mayor daño en el camino, aunque ahora lo reparen.
G.G.: Seguro. Esperaban también que Jay Powell les arrojara un salvavidas, unas palabras de apoyo en la incertidumbre, y que no lo hiciera, ni él ni el resto de la Fed, los deprimió aún más.
P.: No es la primera vez que la oratoria de Powell es un tiro por la culata.
G.G.: Es ya una característica a tener en cuenta. Es un matiz, no es grave, luego se corrige. Pero el Powell inmediato es Yellen a la menos uno.
P.: No fue Powell, tuvo que ser David Tepper, un administrador de hedge funds, el que nos sacara de la turbación.
G.G.: O sea que Powell no estuvo tan mal. No era tan difícil. Tepper no descubrió la pólvora, pero sí que la suba de tasas, por el momento, ya es suficiente. Y que este nuevo escalón puede durar unos meses.
P.: Así, de repente, Tepper vio la luz. ¿Y qué hace? Corre a comprar acciones. ¿Es todo intuición? ¿O hay algún fundamento?
G.G.: En principio, hay una posición corta en bonos del Tesoro como no la hubo nunca. Ya existía cuando fracasó la subasta de 7 años. Powell pudo haberla pinchado, no lo hizo y creció aún más. Únalo a las ventas en masa de carteras japonesas, que fue el dato distintivo de la crisis. Y la muchísima volatilidad, otro factor proclive a la reversión. En la medida que el techo de la tasa larga resistió en 1,61% algún Tepper iba a aparecer.
P.: La semana próxima se reúne la Fed. Después de tiempo, habrá interés genuino por saber qué piensa. Los bonos se “derritieron” como en 2013 – con el famoso taper tantrum de Bernanke – pero sin ninguna indicación de cambio de política del banco central. Están los que ven a la Fed subiendo las tasas antes de lo previsto. Y también los que vaticinan que tendrá que aumentar las compras de bonos que hoy suman 120 mil millones de dólares por mes.
G.G.: O que bailará el “twist”.
P.: Así es, comprando bonos largos con la amortización de las letras de corto plazo.
G.G.: ¿Suba de tasas cortas? Seguro que no. ¿Más QE? Si hace falta, sí. El twist lo puede hacer el Tesoro. Yellen conoce los dos lados del mostrador y puede cambiar el mix de letras y bonos que subasta. Si la necesidad fuese puntual, quizás el objetivo no serían los bonos más largos sino la parte intermedia de la curva, la “panza” en torno a 5 años, que es donde anida la incertidumbre inflacionaria.
P.: Esta zozobra es un aperitivo. La prueba de fuego viene ahora cuando el paquete fiscal de Biden se vuelque a pleno sobre una economía pujante.
G.G.: Así es. Elongar no viene nada mal. ¿Alcanzará con lo hecho para absorber una inflación en ascenso, más allá de 2%? ¿Será suficiente el rango actual de tasas? Es el interrogante que nos aguarda.
G.G.: ¿Usted qué opina?
P.: Si los números de inflación son agresivos, y eso es probable aunque sea un granizo temporal, la Fed deberá transmitir un mayor compromiso. De palabra. Que la Fed está comprometida con este esfuerzo ciclópeo de política económica no hay duda. Pero tendrá que decirlo, y quizás demostrarlo.
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