17 de enero 2003 - 00:00

Fijan duras metas para que no haya inflación

Las metas referidas al programa monetario resultaron el gran tema de discusión entre el staff del FMI y los negociadores argentinos. Recién el miércoles, a última hora, se llegó a un consenso final que permitió destrabar el acuerdo.

Un punto clave de la meta fiscal pasa por el financiamiento al Tesoro. Se estipula una exigencia muy fuerte para el Banco Central: deberá girar $ 3.000 millones para cubrir las necesidad de fondos frescos durante el primer semestre de 2003, a causa del déficit fiscal estimado para el período.
Gran parte tendrá que ser devuelta por el gobierno durante la segunda mitad del año, con lo cual se compensa esta expansión inicial. Pero esto no quedó plasmado en el acuerdo, cuyo alcance desde el punto de vista de metas sólo llega a junio.

•Lineamientos

Estos son los puntos centrales que, además, se incluyen en el Memorando Técnico en lo que respecta a la cuestión fiscal y monetaria:

• El superávit primario al que se compromete el gobierno para 2003 es de 2,5 por ciento del PBI, en línea con lo ya incluido en el presupuesto.

Los números serán revisados mensualmente por el staff del organismo. Cada dos meses, vendrán misiones a Buenos Aires para monitorear el cumplimiento de las metas.

El Central deberá restringir la base monetaria, con lo que se busca reducir la cantidad de pesos en circulación. El Fondo espera, de esta forma, no alentar presiones inflacionarias.

• La base monetaria deberá ubicarse en $ 1.000 millones por debajo del nivel de fin de diciembre. Esto significa una absorción respecto de los niveles actuales de 1.500 millones de pesos.

• La necesidad de evitar un aumento mayor en la cantidad de pesos en circulación obligará a emitir LEBAC por una cifra muy significativa. El objetivo es esterilizar la inyección adicional.

• Aunque no figura explícitamente en la carta de intención, el monto podría ascender a unos $ 4.000 millones más de lo ya emitido en la actualidad. De esta forma, el stock de LEBAC a fin de 2003 ascenderá a $ 8.000 millones.

• Es muy probable que el Central se vea obligado a subir las tasas de interés para tomar semejante cantidad de fondos en los próximos meses. Esto, a su vez, puede jugar en contra de la reactivación.

• Según el FMI, la inflación de 2003 ascendería a 35%. Pero en el Central se mantienen firmes con la estimación de 22 por ciento que se incluyó en el presupuesto.

• En cuanto al dólar, el Central defendería una banda entre $ 3,30 y $ 3,50. En el programa monetario elaborado con el FMI, se estimó (sólo a modo de ejercicio) un dólar de $ 3,85.

• La necesidad de evitar una mayor expansión de los pesos en el mercado también restringirá mucho la capacidad del Central de comprar dólares para evitar una mayor caída de la cotización.

• Por eso, el acuerdo con el FMI incluye una mayor liberación del control de capitales, con el objetivo de alentar más la demanda de dólares por parte del sector privado.

• Las reservas del BCRA terminarían el año levemente por encima de los u$s 11.000 millones a fin de junio. Los pagos a los organismos son totalmente reembolsados e incluso el balance termina siendo favorable al Central en unos 180 millones de dólares.

• Se incluye una cláusula de compromiso ante el caso de un incremento de amparos o redolarización de los depósitos. Simplemente, se dispone que la situación será revisada en caso de un cambio sustancial en las condiciones económicas.

El stand-by acordado tiene características particulares, al tratarse de un
acuerdo de ocho meses de duración. De hecho, si bien la meta fiscal de superávit primario abarca todo 2003, el compromiso desde el punto de vista monetario sólo llega hasta junio. La prolongación del acuerdo hasta agosto tiene como objetivo que se contabilicen los reembolsos que efectuarán el Banco Mundial y el BID.

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