12 de marzo 2002 - 00:00

FMI: "El país será inviable, si se dispara la inflación"

El jefe de la misión del Fondo Monetario en Buenos Aires, Anoop Singh, fue contudente también en la reunión que mantuvo con un grupo de gobernadores. Les dijo que si se dispara la inflación, la Argentina es inviable. Pero no menos importante fue su mensaje ante la anarquía monetaria que existe hoy en el país. Sostuvo que deben desaparecer los bonos provinciales, unificando la moneda circulante. Duhalde, con quien hoy mantendrá una reunión, en cambio, aseguró que continuarán.

Con gesto imperturbable, el enviado del FMI a la Argentina, Anoop Singh, le dijo a un grupo de gobernadores, con quienes compartió ayer un almuerzo en la Casa de Gobierno, que «2003 puede ser para la Argentina mucho más difícil que este año». Encabezando una delegación del organismo que llegó a Buenos Aires para monitorear los cambios propuestos por el gobierno, Singh, al hablar con sus interlocutores -en inglés con traducción simultánea a través de micrófonos individuales-, les manifestó la preocupación del Fondo por dos temas puntuales: el primero, la posibilidad de que se dispare la inflación «tornando a la Argentina en inviable»; el segundo, la proliferación de «las cuasi monedas», en alusión a los bonos emitidos por las provincias, afirmando que en opinión del Fondo era necesario unificar la moneda circulante.

No fueron todas tan malas. Este funcionario internacional los alentó señalándoles en su impecable inglés londinense que «en el Fondo ha caído muy bien el acuerdo firmado entre la Nación y las provincias» por la coparticipación. En realidad, un filoso elogio porque también implica una exhortación a cumplirlo, como se lo hizo notar. Lo escuchaban el dueño de casa, Rodolfo Gabrielli (ministro del Interior), y los gobernadores José Manuel de la Sota (PJ-Córdoba), José Luis Lizurume (UCRChubut), Roberto Iglesias (UCR-Mendoza), Felipe Solá (PJ-Buenos Aires), Gildo Insfrán (PJ-Formosa), Julio Miranda (PJ-Tucumán) y Aníbal Ibarra (Frepaso-Capital Federal).

Todo comenzó más temprano, cuando al mediodía se reunieron Gabrielli, Singh y Humberto Petrei, asesor de la cartera de Interior en temas provinciales (también De la Sota), para un encuentro preliminar. El primero de ellos tuvo a su cargo señalarle al indio del Fondo que en la Argentina no se puede hablar de las provincias en forma genérica. Que la situación de cada una de ellas es diferente. Una reflexión calcada a la que recibieron otros enviados del FMI, Claudio Loser y Tomas Reichmann, cuando usaron el argumento que les vendió Domingo Cavallo: «Las provincias son las que agravan el déficit», recordaron.

Gabrielli
y Petrei le anticiparon a Singh que tendría oportunidad de escuchar a los gobernadores de dos provincias grandes con dificultades (Córdoba y Buenos Aires), y provincias chicas con problemas unas y ordenadas otras, bien administradas, con mandatarios de distinto signo político.

Fue cuando el jefe de la delegación del Fondo se vio en la obligación de hacerles una aclaración: «Nosotros no venimos a plantearles exigencias como la reducción del déficit en 60 u 80 por ciento. Sí en cambio que tienen que ajustarse y cumplir con el régimen de coparticipación acordado».

Se acercaban las 14 y se trasladaron al comedor, donde ingresaron los gobernadores invitados. Pollo al verdeo con papas fritas; helado de frutillas a la crema, café, algunas botellas de vino tinto, bien trasegadas por los del Fondo, y agua mineral fueron el condumio que los sentó a la mesa.

Después del introito hecho por Singh, puntualizando las mayores preocupaciones del Fondo, respondió al envite el radical chubutense Lizurume, subrayando el hecho auspicioso que significaba que por primera vez las provincias tenían oportunidad de hablar mano a mano con enviados del FMI. «Deben sacarse de la cabeza que las provincias son las responsables de lo que pasa. En Chubut no hay más espacio para el ajuste y hoy tenemos una situación equilibrada», dijo. Sin embargo, agregó que «se habla del gasto político, del gasto público, ¿y del gasto social, qué? También éste pesa en el presupuesto, en una provincia donde 50 por ciento de su población está por debajo del índice de pobreza». Afilado, le recordó al enviado del Fondo que sobre una deuda externa total de alrededor de u$s 140/150 mil millones, «las provincias sólo tenemos entre 23 y 25 mil millones de dólares». Y concluyó: «En realidad tenemos pocos ingresos, no muchos gastos».

•Gesto apreciado

Aquí fue donde terció el frepasista porteño Ibarra -que prepara su propia emisión de bonos-, cuyo gesto fue apreciado por todos, y puntualizó lo que ocurre en la Capital Federal, uno de los distritos con mayores ingresos impositivos genuinos propios. «Fíjese que la crisis recesiva que soporta la Argentina desde hace más de cuatro años nos enfrenta con problemas de financiamiento por la caída en la recaudación», afirmó, ante el gesto impasible de Singh que a sorbos saboreaba el tinto que le servían.

Ante una actitud tan firme y homogénea,
Singh creyó oportuno advertirles que la solución de la crisis que afecta al país «tiene que salir de los propios argentinos más que de créditos del exterior». Cuando insistió en la necesidad de terminar con la emisión de bonos provinciales que empapela el país, el mendocino Iglesias le contestó que «son ustedes (los del Fondo) los que debe aportar una medida que suplante la emisión de bonos, pues estaríamos de acuerdo con parar la emisión de bonos, pero en caso contrario, no vemos otra salida».

Pausado al expresarse, el jefe de la misión del FMI retrucó advirtiéndoles sobre el peligro que significa que se dispare la inflación al asegurar, ominoso, que si eso ocurriera la Argentina
«se convertirá en un país inviable». Tozudo, Singh les reiteró el rechazo a la gran cantidad de bonos emitidos por las provincias y pidió la «unificación» de los mismos. Duhalde, en cambio, afirmó que continuarán.

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