El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, se reunirá hoy en Washington con la N° 2 del FMI, Anne Krueger. Buscará convencerla de la imposibilidad de permitir una suba de tarifas superior a 10% y de un mayor ajuste fiscal. Además, preocupó en las últimas horas a los técnicos del Fondo la escasa adhesión de los ahorristas al nuevo canje de depósitos reprogramados por bonos a 10 años (los bancos deberán empezar a devolver el dinero desde enero). No está confirmado aún el viaje de Lavagna el miércoles, aunque se da por seguro el anuncio de un acuerdo antes del 9 de noviembre.
El secretario de Finanzas Guillermo Nielsen, se reunirá esta noche en Washington con la Nº 2 del FMI Anne Krueger, encuentro en el que definirán los principales puntos pendientes del acuerdo de la Argentina con ese organismo. Ayer, el funcionario viajó acompañado por Gabriel Rubinstein y Sebastián Palla (contratados como asesores por la Secretaría de Finanzas) mientras que por el Banco Central irán su economista jefe Alejandro Henke y el síndico Marcelo Biffi.
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Las principales diferencias se centran en el aumento de las tarifas, la forma en que se llegará a un superávit primario de 2,5% para el año próximo, y el estricto control de cambios que existe en el país. A esto se le sumó en las últimas horas la preocupación existente en Washington por el virtual fracaso de la segunda versión del canje de depósitos reprogramados por BODEN a diez años de plazo. Esto porque deja a las entidades financieras en una situación más vulnerable cuando comiencen con la devolución a ahorristas en enero de los depósitos reprogramados. Precisamente este escenario se lo habían anticipado al mismo Nielsen, autor de la iniciativa, los técnicos del FMI.
Tal como anticipara este diario, Roberto Lavagna no quiere dar un paso atrás en temas que considera clave: se trata de la liberación del control de cambios y del dinero en cuentas corrientes y cajas de ahorro. El temor del equipo económico es que se desate una disparada del dólar o bien una corrida bancaria producto de la crisis política interna o de un agravamiento de la situación en Brasil. En relación al aumento de las tarifas, habría una solución intermedia entre 10% que pretende el gobierno argentino y 30% que quiere el FMI.
Nielsen comenzará sus contactos en Washington poco después del mediodía con un encuentro con John Thornton, encargado del caso Argentina dentro del FMI. La relación de los técnicos del FMI con el secretario de Finanzas dista de ser la mejor: en su anterior visita, dio el visto bueno a un borrador de Carta de Intención que luego, el propio Lavagna y hasta Eduardo Duhalde, cambiaron el contenido a 60% de las medidas involucradas. Enterados de esto en Washington, se extendió el desánimo por el tiempo perdido y el nuevo retroceso en las negociación.
Lo mismo sucedió con las últimas conversaciones telefónicas que venía manteniendo Nielsen. En esta oportunidad, fue más que oportuno el viaje del vicecanciller Martín Redrado, que tras entrevistarse con altos funcionarios del Departamento de Estado, logró concretar encuentros «cara a cara», es decir la aceptación de un último viaje del equipo económico a la capital norteamericana para cerrar los puntos pendientes. Por este motivo es que la semana última se daba como seguro que para el 9 de noviembre -fecha en la que opera un vencimiento con el Banco Mundial y que por ende es la amenaza a un default argentinono era posible que estuviera firmado el acuerdo, algo que ahora, aparece con probabilidad cierta de que suceda.
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