No hubo acuerdo finalmente en la reunión de la Organización Mundial de Comercio en Cancún, con lo que Estados Unidos y Europa lograron que al menos durante dos años más no se discuta a nivel oficial la posibilidad de reducir los subsidios agrícolas. Esto implica que, para los países en vías de desarrollo (más algunos centrales, como Australia y Canadá), permanecerán vedados mercados por más de u$s 280.000 millones. Para la Argentina significa pérdidas de exportaciones por u$s 10.000 millones anuales y la imposibilidad de acceder a una solución de fondo para sus problemas económicos. Sin embargo, quedan algunos premios menores para el país. Los negociadores argentinos impulsaron la formación de un grupo (el G-21), que defenderá desde ahora la eliminación de los subsidios. Además, continuarán impulsando las negociaciones de apertura comercial país por país, con lo que ya consiguió acceder a mercados por u$s 1.500 millones anuales.
Manifestantes antiglobalización ironizaban ayer en el balneario mexicano de Cancún contra los jefes del Estado de los principales siete países industriales.
Los negociadores de los 146 países que enviaron representantes a la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que culminó ayer en el balneario mexicano de Cancún, debieron reconocer que la reunión terminó en un virtual fracaso. Esto quiere decir que finalmente la oferta de los Estados Unidos y la Unión Europea (UE), que hablaba de reducir hasta 10% las trabas para la producción agrícola, no fue aceptada por el resto de los países y que tampoco la contraoferta que ensayaron EE.UU. y la UE en un segundo momento convenció a los demandantes de una mayor apertura comercial. Para los países en desarrollo el fracaso de Cancún representa que permanecerán cerrados, por lo menos por cinco años más, la posibilidad de acceder a mercados por más de 280.000 millones de dólares anuales. Sin embargo, para la Argentina las negociaciones de Cancún tienen también un resultado positivo. Por un lado fue uno de los tres países impulsores del Grupo 21 (junto con la India y China) que se formó el martes de la semana pasada en Cancún y que representan a los Estados que defienden una apertura total de los mercados agrícolas a nivel mundial. Pero además la Argentina fue la impulsora para que la oferta de este G-21 incluya la posibilidad de abrir las economías a los mercados de Singapur.
•Resumen
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«La conferencia ha fracasado. No hubo acuerdo.» Martín Redrado, resumió con esta frase ayer por la tarde, y una vez concluidos oficialmente los debates, la conclusión de la cumbre de Cancún. Otro de los negociadores, el keniano Odour Ong'wen (que representó la posición de los países africanos, salvo Sudáfrica) reconoció luego de Redrado que «la reunión ministerial está técnicamente colapsada. Se acabó» y que ahora «nos vemos dentro de dos años».
Los 146 negociadores llegaron el domingo 7 de setiembre a Cancún con posiciones absolutamente dispersas, salvo dos acuerdos diplomáticos cerrados algunos días antes de comenzar las discusiones. La UE y EE.UU. habían acordado en Ginebra la última semana de agosto, ofrecer una reducción de 10% para los subsidios agrícolas internos en el primer caso, y de aproximadamente 15% para las ayudas financieras a las exportaciones norteamericanas. EL otro bloque que llegó a Cancún con una posición cerrada fue el Cairns, que integran la Argentina y el resto de los principales estados productores y exportadores de commodities; que reclamaron como única alternativa para las negociaciones una amplia eliminación de los subsidios agrícolas tanto a la producción como a la exportación. El resto de los países llegó a Cancún con posiciones difusas.
Sin embargo a poco de haber comenzado las discusiones, y por iniciativa de la Argentina, India y China, se formó el G-21 que sumó al reclamo de la eliminación de los subsidios agrícolas, la posibilidad de abrir los mercados de estos países a los temas de Singapur. Estos son, entre otros, los servicios financieros, compras gubernamentales, obras públicas, etc. A los tres países mencionados se les sumaron entre otros países Sudáfrica, Egipto, Nueva Zelanda, Canadá, Australia, Brasil, México, Chile y prácticamente todos los Estados latinoamericanos.
Los países que no formaron parte de este G-21 (se encuentra la mayoría de los países asiáticos y africanos, y muchos estados caribeños), y lógicamente tampoco están dentro de la UE y EE.UU., rechazaron las propuestas de ambos bloques; lo que en definitiva fue lo que determinó el fracaso de la cumbre de Cancún. Sucede que la UE, por posición del comisario europeo Pascal Lamy, afirmó en el cierre de las negociaciones de ayer que si desde los estados que reclaman el fin de los subsidios no hay posiciones comunes; no vale la pena que el bloque que el representa acceda a eliminar subsidios.
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