10 de febrero 2006 - 00:00

Fuerte presión del gobierno a petrolera

El gobierno nacional, aparentemente a través del ministro de Planificación, Julio De Vido, habría presionado ayer a Repsol YPF para que retome las operaciones de los yacimientos Cañadón de la Escondida y Los Perales en las cercanías de la localidad de Las Heras, en Santa Cruz. Pero hasta anoche el conflicto seguía sin solución, aunque con alguna expectativa de que parte de los trabajadores llegara hoy a la planta.

También habría habido una gran insistencia, por lo menos por vía telefónica, para que representantes de la petrolera española se reunieran con el cura párroco de Cañadón Seco, Juan Carlos Molina. Este sacerdote fue recomendado por el obispo de Río Gallegos y el intendente de Las Heras para que mediara entre la empresa y los gremialistas encabezados por Mario Navarro.

Como podía preverse, Repsol le dijo a Molina que la cuestión sobre el aumento en el mínimo no imponible debe resolverse en el ámbito del Ministerio de Economía y que el encuadramiento de unos 250 trabajadores de la construcción en el sindicato de petroleros privados es un tema a resolver por la cartera laboral de Santa Cruz.

La única oferta que podía realizar la empresapasaba por el reconocimiento de los salarios por los 17 días de paro. En la reunión con el sacerdote, la empresa ofertó pagar a los trabajadores 50% del básico (en un salario que tiene importantes rubros adicionales) y destinar otro 50% a obras comunitarias en la zona, que podrían quedar a cargo del mismo párroco. Pero la solución no habría sido aceptada y la huelga continuaría por lo menos por hoy.

El apuro oficial para cerrar el conflicto desatado hace ya diecisiete días en la zona procura poner límite al costo político de la violencia registrada el lunes.

El gobierno también está cada vez más preocupado por el impacto que la prolongada crisis podría tener sobre el abastecimiento de combustibles, en primer lugar gasoil, en los próximo días. En los yacimientos de Repsol de la zona se producen 10.000 metros cúbicos diarios de petróleo y la cifra asciende a 21.000 metros si se considera la producción de Vintage Oil y la que opera Panamerican Energy .

Según un cálculo optimista, desde el 23 de enero la caída en la producción petrolera equivale a 10% diario sobre el total nacional.

En el caso de Pan American Energy los yacimientos no están bloqueados, pero los trabajadores de las empresas contratistas están en huelga. Actualmente, en las áreas de Pan American se extrae 60% del petróleo del área, pero el volumen podría reducirse más si el conflicto continúa.

Además de que todavía siguen las medidas de fuerza, trascendió que una primera revisión en los yacimientos de Repsol y Vintage reveló varios derrames en las áreas, y éstos deben solucionarse antes de volver a operar por razones de seguridad. (Los derrames se originan porque el petróleo presiona sobre las válvulas de seguridad que se cierran automáticamente y se producen pérdidas, al no existir controles en la planta.)

Normalmente, el stock de petróleo en las refinerías se estima en siete días y el de combustibles en menos de cinco días. De esta forma, aunque todavía no se admite, las refinerías ya estarían empezando a sentir que falta petróleo. Si se refina menos petróleo, se obtienen menos derivados.

En el caso de las naftas, producto del que siempre hay excedentes, las refinerías se perderían de exportar y probablemente deban pagar multas por no cumplir con los embarques. Con todo, el problema más grave es el gasoil: si falta enseguida lo notarán el transporte público y de cargas, el agro y los automovilistas.

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