San Pablo - Tal como era de prever, el default del holding de medios Globopar, sacudió al mercado bursátil paulista, que logró al final de la jornada cerrar con una modesta suba. Globopar, que incluye al canal de TV Rede Globo, empresas de TV por cable y satelital (participa en SkyTV), revistas, el diario «O Globo» y otros activos de telecomunicaciones e Internet, anunció el lunes que pospondrá el pago de una deuda de u$s 1.500 millones. Ayer las acciones de una de las controladas llegó a caer 17%, luego de que la consultora Standard & Poor's redujera su nota. Según un comunicado de la empresa de la familia Marinho, en los próximos 90 días encarará la renegociación del pago del principal y sus servicios, lapso en el que no pagarán nada. Los principales acreedores de las compañías son Citibank, JP Morgan y BankBoston, junto a los nacionales Unibanco, Bradesco y el estatal BNDES, que aportó u$s 1.000 millones a su controlada Net (de TV por cable).
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En declaraciones a medios brasileños el presidente del holding, Ronnie Moreira, dijo que «a pesar de nuestros esfuerzos y de los accionistas para manejar la deuda de Globopar por medio de significativos aportes de capital, el deterioro de la macroeconomía evidenció la necesidad de reprogramar los pagos de nuestra deuda. Estamos trabajando con nuestros consultores externos para rever nuestros planes de negocios y tomar medidas para reducir costos y aumentar el flujo de caja». En Brasil se dice que los contratos extendidos a Goldman Sachs & Co. y a Houlihan Lokey Howard & Zukin Capital no son sólo para capitanear la renegociación: también serían para buscar socios dispuestos a aportar plata fresca a cambio de una participación en el gigante mediático brasileño.
Fuentes del grupo se encargaron de aclarar que «el negocio y las operaciones de la TV Globo, controlada directamente por la familia Marinho independientemente de Globopar continúan sólidos y no deberían verse afectados en forma negativa por el proceso de renegociación de Globopar». Sin embargo, la deuda del holding está garantizada con los activos de TV Globo, por lo que las manifestaciones de los empleados de Roberto Irineu Marinho (hijo del mítico Roberto Marinho, nonagenario fundador del grupo en 1944, a partir de la compra de una modesta estación de radio en Río de Janeiro), CEO del canal, tienen poco más valor que el de una mera expresión de deseos.
Asimismo, el default de Globopar, incrementó los temores de que otras compañías brasileñas tengan problemas para reunir efectivo, lo que afectaría los precios de los bonos. Globo es la quinta compañía brasileña que deja de cumplir con sus obligaciones este año.
Cabe recordar además que el grupo perdió más de u$s 500 millones durante el ejercicio 2001; este año, con una facturación publicitaria en picada por efectos de la recesión, un mercado de Internet que crece menos de lo esperado, la obligación de saldar intereses en dólares de deuda tomada en esa moneda, que se «descalza» con precios cobrados en reales que no se actualizan al ritmo de la depreciación, los expertos prevén quebrantos aún mayores. Esto, incluso después de que la empresa hubiera declarado su voluntad de incumplir con sus obligaciones.
Nuevamente, vale la pena apuntar que no parece casual el momento elegido por la gente de Marinho para anunciar el default: apenas un día después del triunfo de Luiz Inácio Lula Da Silva, que despierta desconfianza y hasta desprecio en la familia del magnate brasileño. Los mensajes subliminales y directos de TV Globo fueron cruciales para definir la victoria de Fernando Collor de Mello ante Lula en las elecciones de 1989. Pero como no se consolida un imperio como el de los Marinho a partir de la obcecación, este año TV Globo se mostró equilibrada con todos los candidatos, y no hizo campaña en contra de quien a la postre resultaría vencedor.
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