12 de febrero 2004 - 00:00

Gobierno más calmo pero más complicado

Gobierno ya acepta no hablar de propuesta de Dubai ni mencionar públicamente porcentajes de quita. Implica marcha atrás en plan original, aunque todavía se niegue. Fue la condición que puso Merrill Lynch para ingresar en sindicato de bancos que asistirán en reestructuración y que el gobierno aceptó. Se reconoce también la necesidad de un nuevo interlocutor con deudores en reemplazo de Lavagna. Autor del bono de ajuste por crecimiento duda que sea efectivo para este momento de la Argentina. Preocupa en provincias impacto de suspensión de créditos del Banco Mundial. Alerta en Catamarca, Córdoba y Santa Fe por préstamo de u$s 275 M. Kirchner apela a negociación política para frenar embargos en Estados Unidos. Bielsa pedirá a Colin Powell que certifique uso de sedes diplomáticas, aunque la Argentina garantizó deuda con ellas.

Gobierno más calmo pero más complicado
El gobierno sometió ayer a un debate, entre los funcionarios más cercanos a Néstor Kirchner, la apertura de un nuevo camino de acercamiento al FMI en los días previos a la revisión de marzo del programa económico; esa vía incurre en algunos temas de todos los gobiernos batidos por la crisis, recaer en la idea de que el problema no es la posición del gobierno, sino cómo se la transmite, avanzar en algunas cesiones a los acreedores para comprar su favor y usar el crédito público que el gobierno cree tener en la población para jurarles que esta vez el país cumplirá lo que promete.

El debate con el Presidente lo protagonizó la flor de los secretarios (Carlos Zanini, Oscar Parilli), el jefe de los ministros (Alberto Fernández) y algunos asesores en prensa y propaganda, a quienes Kirchner amonestó por ser malos mensajeros del problema que enfrenta.

Tensar la cuerda, explicó, es parte del juego de la negociación, pero es imprescindible que el público conozca bien de qué se está hablando. Entre las fantasías del gobierno figura que el FMI puede manejar la Bolsa de Buenos Aires -lo dijo el martes el Presidente en San Nicolás- y manipular las informaciones que da la prensa. A esos tejemanejes el gobierno les atribuye ahora haber dado a entender que la propuesta a los acreedores privados es de 25%, algo que sin los intereses puede llegar a ser un pobre 9%.

Hay que decir, aleccionó el Presidente, que el país hace una quita de 75% o sea que 25% será neto. Tratándose de una peña de políticos y no de un seminario de expertos, nadie repreguntó ni sometió a examen riguroso esa afirmación. Hay que decir, insistió el Presidente, que se va a pagar 25% a quien lo quiera, y ya mismo.

La idea que se debatió es cómo convencer a los organismos internacionales de que el país necesita una ayuda para que los acreedores le crean esa oferta. Uno de los secretarios pronunció la frase mágica que el gobierno propone cuando hay un atolledero. ¿Por qué no crear un fondo fiduciario? Sobrevoló el recorte del artículo de esta semana del ex ministro Aldo Ferrer -numen del grupo Fénix- sobre una iniciativa similar.

¿Por qué no pedirles a los organismos internacionales que ayuden a fondear una fiducia que les permita a los acreedores que quieran ya mismo cobrar ese 25%?

Todos anotaron la idea, antes de pasar al tema predilecto de todos los gobiernos, matar al mensajero. Alguien tiene que explicar todo esto mejor. ¿Un nuevo vocero? No, algo más.
¿Lavagna no alcanza? Tiene mucho que hacer; además, está muy atado al debate y no hay que apartarlo del día a día.

Todo gobierno tiene su golden boy, también éste.
¡Alfonso Prat-Gay!, dijeron varios. El perfil gusta en Casa de Gobierno, además, porque su presencia esmerila al celoso Lavagna. Se examinó la posibilidad, pero fue descartada con poco análisis: un presidente del Banco Central no puede actuar como representante negociador ni como speaker de negociación alguna. Más cuando este presidente del BCRA es el primero que adopta una eficaz política de no hablar en público ni participar de debates políticos, algo que fue la tradición -y la tumba- de la mayoría de sus predecesores.

El pasaje fugaz de ayer
Prat-Gay por el despacho presidencial alimentó más suspicacias sobre este funcionario. Fue a explicarle al Presidente el panorama que recogió en el largo viaje por Europa que inició representando al país en la cumbre de Davos, que Kirchner había desairado.

Quedaron todos comprometidos a acercar nuevos personajes para protagonizar la vocería de la nueva posición. Hubo tiempo para resolver cómo cerrar la red de apoyos con el peronismo y hacer jugar el prestigio que se atribuye el gobierno en las marcas de popularidad en esta partida. La idea es que la tribuna del 1 de marzo -inauguración del año legislativo- es la más apropiada para pedir que el Congreso revista de legalidad la propuesta del «25 neto».
Una ley comprometería por lo menos a los jueces y a la Corte en la Argentina, que no podrían dictar amparo dentro del territorio contra la propuesta. Además, recordaron, la negociación de la deuda es una atribución del Congreso, aunque eso nunca se respetó, pese a que jamás se delegó expresamente esa facultad al Ejecutivo, más allá de lo que hayan dicho en lo formal los sucesivos presupuestos del Estado.

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