4 de mayo 2020 - 22:32

Canje voluntario para los bonos 2005: la alternativa del Gobierno para evitar el default

Ante la posibilidad de una baja aceptación de la oferta oficial inicial, desde el CEPA advirtieron que el Gobierno cuenta con varias alternativas para negociar. Las más factibles son: canje voluntario, reconocer intereses corridos o un menor período de gracia.

Martín Guzmán encabeza las negociaciones de Argentina con los acreedores de la deuda externa.

Martín Guzmán encabeza las negociaciones de Argentina con los acreedores de la deuda externa.

Imagen: Télam

Este lunes los principales tres grupos de bonistas rechazaron la oferta de reestructuración para la deuda externa argentina, lo cual despertó la “decepción” de los funcionarios locales. Desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advirtieron que, frente a la posibilidad de abrir una instancia de negociación, el Gobierno cuenta con varias alternativas; la más factible es reestructurar compulsivamente la canasta de bonos 2016 y canjear voluntariamente la de 2005.

En el informe difundido en esta jornada, CEPA hizo hincapié en las Cláusulas de Acción Colectiva (CAC) que tienen los dos grupos de bonos que entraron en la oferta: los Indenture Eligible Bonds resultantes de los canjes 2005-2010 y los Indenture Eligible Bonds emitidos en 2016 durante la gestión de Cambiemos.

Dichas cláusulas establecen los requerimientos de aceptación mínimos que el deudor debe lograr con el acreedor a fin de hacer compulsivo el canje, sin posibilidad de judicialización para quienes no entraron en la negociación. Los del 2005 tienen una CAC más agresiva, que dificulta las posibilidades de lograr ese canje compulsivo.

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En ese sentido, el centro dirigido por Hernán Letcher y Julia Strada destacó que la oferta argentina guarda un “as bajo la manga” ya que el gobierno tiene potestad de convertir la reestructuración en un canje voluntario sólo para los bonos 2005 y avanzar con una reestructuración de los 2016.

En el informe se resalta que, al tratarse de canastas de series “elegibles”, el Gobierno pueden decidir no realizar canje o reestructuración alguna sobre determinadas series. De este modo, se guarda la posibilidad de modificar la cartera de series según su conveniencia (por ejemplo, por nivel de aceptación).

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Paralelamente, CEPA repasó las otras variantes que puede utilizar el Poder Ejecutivo para tratar de llegar a un acuerdo. En orden de “relevancia y factibilidad” estas son: reconocer intereses corridos, reducir período de gracia, capitalización de intereses durante primeros años, subir los cupones de base desde los que comienza el step-up, reducir quitas directas de capital.

La oferta que presentó Argentina es agresiva en términos de plazos ya que propone un período de gracia de tres años. Paralelamente, incluye una importante quita de intereses del 62% y una pequeña quita de capital, del 5,4%.

Con el rechazo de los principales grupos bonistas, ahora se descuenta que la adhesión será muy baja. Por lo tanto, si la participación en el canje es baja, los funcionarios argentinos tendrán la pelota en sus manos.

Una opción factible es que en vez de un default se proponga una votación de “standstill” por un período de 9 meses a un año utilizando algún mecanismo de ingeniería financiera (pago de intereses o colaterales, etc.), lo que significa patear la negociación para adelante. El Gobierno pediría espacio y condiciones, y mientras tanto obtiene espacio fiscal para atender la pandemia y seguir con las conversaciones con los acreedores.

El CEPA sostiene que la propuesta oficial es razonable y que permite aplanar la curva de vencimientos: “En la medida en que la oferta de canje premia con menor quita a aquellos acreedores que opten por instrumentos de mayor plazo, el perfil de vencimientos tiende a aplanarse aún más, donde lo que se pierde en términos de quita se gana en términos de sustentabilidad", sentenció.

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