Las 7 analogías entre la guerra y la pandemia que anticipan el futuro

Economía

Las analogías bélicas pueden ser útiles para comprender las posibles consecuencias económicas de esta crisis global. En general, las guerras suelen duran más que las recesiones.

Desde que se desató la pandemia la mayoría de los jefes de estado y líderes mundiales recurrieron a la retórica de la guerra para describir la crisis mientras que unos pocos le bajaron los decibeles considerándola solo una prueba para la humanidad. Si bien las comparaciones con la guerra tienen límites, las analogías bélicas pueden ser útiles para comprender las posibles consecuencias económicas de esta crisis global. Al respecto vale señalar las guerras suelen duran más que las recesiones.

Dos altos ejecutivos de McKinsey, Gary Pinkus y Sree Ramaswamy, extrajeron siete ideas o lecciones de la historia con ciertos paralelos y algunas diferencias con la pandemia actual, en pos de proporcionar información económica en tiempos de crisis, desde el gasto público hasta las implicaciones sectoriales.

1. Esto podría durar mucho más de lo que anticipamos

Las guerras extensas a menudo no comienzan con esa expectativa. Por ejemplo, a comienzo de la I Guerra Mundial (I WW), en agosto de 1914, el Kaiser Wilhelm II le dijo a las tropas alemanas que estarían "en casa antes de que las hojas cayeran de los árboles", y en Inglaterra se habló de que la guerra terminaría para Navidad (Churchill, entonces Señor del Almirantazgo, usó la frase business as usual -negocios como de costumbre- en diciembre de 1914 para describir la hipótesis de máxima de Gran Bretaña en la guerra). Mientras que en la Guerra Civil de EE.UU., miles de voluntarios se inscribieron durante 90 días con la expectativa de un breve conflicto.

¿Qué implica esto hoy? Partes de la economía están reabriendo lentamente, aunque en la mayoría de los casos la apertura es tentativa y permanecerá por debajo de su capacidad. Pinkus y Ramaswamy se preguntan si se está en el "final del principio" o deben prepararse para un resurgimiento en el otoño o incluso antes. Si bien la historia muestra que se ha estado bajo esta niebla antes, a diferencia de los líderes políticos y el público en general, en la mayoría de esos casos, los líderes militares, similares a algunos epidemiólogos y expertos médicos en la fase inicial de la crisis Covid-19, esperaban que la mismas se prolongara y fuera más dolorosa que la sabiduría convencional. Citan el caso de Gran Bretaña en 1914, cuando el Secretario de Estado de Guerra, Lord Kitchener, predijo una guerra que duraría al menos tres años, con la lucha contra "el último millón" de soldados.

2. El gobierno se convierte en un actor mucho más importante en la economía

A medida que la guerra se expande, el gasto público financiado por el déficit aumenta a niveles inimaginables en tiempos de paz, lentamente al principio, luego de repente a medida que la magnitud del conflicto se hace evidente. El gobierno se convierte en el principal actor y comprador de la economía. Al comienzo de la IWW, el consumo del gobierno británico aumentó del 8% del PBI en 1913 al 13% en 1914; para 1915, se había disparado hasta el 33% del PBI y alcanzó un pico de casi el 40% en 1917, según estadísticas del Banco de Inglaterra.

En la IIWW, el consumo del gobierno de EE.UU. aumentó del 15% del PBI en 1940 (en 1930 había subido al 9%) al 48% en 1943. El aumento en el gasto fue apoyado tanto por impuestos como por deuda. El déficit federal, que promedió el 5% del PBI a mediados de los años 30 antes de caer a cero en 1938, aumentó hasta el 26% del PBI en 1943. Los ingresos fiscales federales también aumentaron, del 7% del PBI en 1941 al 19% en 1944, según datos de la Fed. Es interesante la comparación ya que Argentina venía con niveles de gasto público por encima de estos niveles antes de la pandemia.

¿Qué es diferente ahora? La deuda pública es mucho más alta para empezar. Para 2018, la deuda del gobierno central era de 80% a 85% del PBI en Francia y el Reino Unido, 130% del PBI en Italia y casi 200% del PBI en Japón, según el FMI. En el caso de EE.UU., con un 106% del PBI, la deuda pública ya está cerca de su pico histórico de 1946. Los ingresos fiscales federales se han mantenido por encima del 15% del PBI durante el período de posguerra mientras que los activos totales de la Fed ascendieron a u$s4 billones en 2019 (casi 20% del PBI,cerca del nivel al final de la IIWW) y en la respuesta Covid-19 aumentó a casi u$s7 billones. Los activos del banco central en la eurozona también aumentaron en alrededor de € 800.000 millones a € 5,3 billones en abril pasado.

Los hombres de McKinsey señalan que la cartera pública ya está tan extendida en muchos países como lo estaba al final de la IIWW. Sin embargo, “si la economía de tiempos de guerra continúa por más tiempo de lo esperado, el crecimiento del consumo del gobierno es lo que mantendrá el crecimiento del PBI a medida que los hogares reduzcan el consumo, las empresas reduzcan la inversión y las exportaciones caigan”, profetizan.

3. Los aumentos del gasto público en tiempos de guerra vienen con la movilización de personas y materiales en épocas de guerra

Las fuerzas armadas de Gran Bretaña se duplicaron en 1914 de 400.000 a 800.000, y luego se dispararon a más de 4 millones en 1917. Durante la IIWW, el personal militar de EE.UU. creció de 330.000 en 1939 a 2 millones solo en Europa (las tropas de primera línea eran aproximadamente el 40%). Para sostener dicha movilización, hubo recursos adicionales para infraestructura, logística y administración en el teatro de operaciones europeo, así como aumentos en el hogar para la producción de maquinaria y equipo, vehículos y producción agrícola y minera para apoyar el esfuerzo de guerra.

¿Podría ocurrir tal movilización esta vez? En cierto sentido, puede que ya esté sucediendo algo parecido, con una "movilización en el hogar" de los residentes a los que se les pide o se les exige que se queden en sus casas, que renuncien a los pagos y corran el riesgo de desempleo. El gasto del gobierno se ha incrementado para financiar una movilización inversa, pagando a los trabajadores directamente o a través de sus empleadores, tal como lo hicieron a los soldados en la guerra.

En las cinco economías más grandes de Europa, más de 30 millones de trabajadores continúan recibiendo gran parte o la totalidad de sus salarios a través de subsidios gubernamentales a las empresas. En EE.UU. aproximadamente la mitad del paquete de la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica Coronavirus (CARES) incluye pagos directos a los hogares (u$s300.000 millones), beneficios de desempleo ampliados (u$s260.000 millones) y protección de cheques de pago para los trabajadores empleados (u$s670.000 millones).

Los consultores advierten que dicha movilización inversa, si se prolonga durante un largo período, podría ser adicional a una movilización más típica de "primera línea" de 2 a 3 millones de trabajadores de la salud, incluidas enfermeras, técnicos, auxiliares de salud, rastreadores de contacto y testadores. La movilización laboral podría venir con una redistribución obligatoria de capital y contratos gubernamentales directos. Un ejemplo son los u$s2.600 millones de contratos con Ford y GE, GM, Philips y media docena de otras firmas para ventiladores, un contrato cuyo valor es 0,1% del consumo final actual de u$s3 billones del gobierno de EE.UU.

4. La movilización aumenta para absorber toda la holgura de la economía, endurecer el mercado laboral y aumentar la inflación

La movilización laboral masiva en tiempos de guerra reduce los niveles de desempleo, a veces hasta niveles que no se ven en épocas de paz. La tasa de desempleo de Gran Bretaña cayó por debajo del 1% durante la IWW cuando la fuerza laboral civil se redujo de tamaño. Los salarios aumentaron y la afiliación sindical se duplicó. La tasa de desempleo en EE.UU. en la II WW también cayó: del 17% en 1939 al 1% en 1944.

La movilización a gran escala endureció el mercado laboral y, combinado con los precios agrícolas que se mantuvieron altos para garantizar un suministro adecuado de alimentos, contribuyeron a la inflación. En la I WW, el índice de precios de Gran Bretaña se triplicó de 1913 a 1920; en EE.UU., los períodos de mayor inflación en el siglo XX, aparte de la década de 1970, fueron los años inmediatamente posteriores a las dos guerras mundiales.

Hoy tal escenario parece inverosímil. Es difícil imaginar que muchos o la mayoría de los 30 millones de trabajadores estadounidenses que solicitaron desempleo (a partir del 1 de mayo de 2020), o los 30 millones de trabajadores suspendidos en Francia, Alemania, Italia, España y el Reino Unido serán absorbidos por movilización.

En lugar de una movilización de primera línea a gran escala de los trabajadores de la salud y una movilización en el hogar de casi todos los demás, podemos conformarnos con una situación medio normal, señalan Pinkus y Ramaswamy.

The Economist llama a esto la "economía del 90%", donde los viajes y la hotelería operan muy por debajo de su capacidad, las quiebras y las dificultades financieras continúan a un ritmo constante, y persisten las preocupaciones persistentes sobre una segunda o tercera ola de infecciones. En tal escenario, es poco probable que la movilización laboral absorba mucha holgura. La tasa de desempleo puede ser mucho más alta que en períodos de guerra anteriores, junto con un alto riesgo de desempleo a largo plazo, trabajadores desalentados y angustia persistente en las comunidades de todo el país. La movilización relativamente baja de una crisis tan prolongada puede no contribuir a la inflación. En cualquier caso, durante la última década, la inflación se ha mantenido persistentemente débil a pesar de la expansión económica más larga registrada.

5. Tiempos de guerra significa grandes ganadores y perdedores entre los sectores

En las recesiones, los intentos de reanimación económica se centran en impulsar todo el sistema, pero en las economías en tiempos de guerra, los recursos se mueven rápidamente de un área a otra. Los gobiernos toman las decisiones para cualquier cosa que se considere estratégica, desde tanques hasta comida. La producción de acero de Gran Bretaña creció un 25% entre 1913 y 1917; su producción de municiones aumentó 40 veces en el mismo período. Francia y Alemania vieron aumentos aún mayores en su producción de municiones. Mientras tanto, los sectores que dependen del gasto discrecional de los hogares pueden ver una caída en la producción, a veces forzada por restricciones.

Entre 1941 y 1944, por ejemplo, los hogares urbanos estadounidenses redujeron su gasto en muebles domésticos, electrodomésticos, recreación y entretenimiento en un 25%, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. El gasto en automóviles se redujo en más del 50% a medida que las fábricas de automóviles se reestructuraron para camiones militares, jeeps, tanques, aviones, piezas de vehículos y municiones. La dispersión de los resultados del sector en tiempos de guerra puede ser tan desgarradora como en el período 2008-09 (cuando el PBI de la industria automotriz cayó en más del 50%, y muchas otras industrias vieron una disminución del 20-25% en un solo año) y duraron mucho más que en la mayoría de las recesiones.

¿Qué pasa hoy? Durante esta pandemia, la pérdida económica ha sido desproporcionada en los sectores afectados por los bloqueos. Sectores como el transporte, la recreación, la hotelería y el comercio minorista discrecional representan el 50% del gasto discrecional de los hogares (alrededor del 10% del PBI total). Estos sectores suelen ser los afectados por el impacto de la guerra en los presupuestos discrecionales de los hogares. Según los especialistas todavía no se ha visto la reasignación en esta crisis, ya que la respuesta del gobierno hasta ahora es principalmente en forma de transferencias a hogares y empresas para mantener las asignaciones actuales, no el gasto directo del gobierno para reasignar recursos.

6. La guerra puede terminar con una recesión

Cuando la guerra causa una gran destrucción física, como en Francia y Alemania durante la II WW, la reconstrucción que se necesita con urgencia puede alimentar largos períodos de crecimiento económico, pero ese no es siempre el caso. En EE.UU. hubo una recesión después de las dos Guerras Mundiales, la Guerra Civil y la Guerra de Corea. El consumo del gobierno se redujo rápidamente, pero los hogares no tuvieron el crecimiento de los ingresos como motores económicos. En algunos casos, la inflación y la acción del banco central fueron desencadenantes adicionales. El tamaño y la duración de la recesión se vieron afectados en parte por la reacción al aumento de la deuda pública o la inflación. EE.UU. y Gran Bretaña experimentaron fuertes recesiones en 1920–21, con la caída de los precios agrícolas y los ingresos de los trabajadores, medidas de austeridad y alto desempleo. En Gran Bretaña, por ejemplo, el desempleo aumentó en los años posteriores a la I WW.

¿Qué sucederá cuando los esfuerzos para vencer al virus terminen, por ejemplo, con una vacuna?: Algunas de las condiciones para una desaceleración pos-pandémica ya se han sembrado. Los gobiernos de muchos países están tomando medidas fiscales extraordinarias, y el final de la guerra se verá señalado por un retroceso en esas medidas. La deuda pública podría generar preocupaciones y reclamos de recortes y austeridad (como sucedió después de la crisis financiera). El gasto de los hogares ya se ha visto afectado y puede tomar tiempo recuperarse si el desempleo continúa siendo alto y persistente. En el sector corporativo, las grandes empresas tienen más probabilidades de recuperarse de tal recesión; las empresas más pequeñas, especialmente aquellas en ciudades más pequeñas y áreas no metropolitanas, tienden a ser más vulnerables, y muchas pueden no sobrevivir.

7. El fin de la guerra puede traer cambios institucionales y un mejor contrato social

Las dos Guerras Mundiales fueron seguidas por períodos que vieron una serie de intentos de mejorar los servicios sociales y reintegrar a los soldados en la fuerza laboral y la sociedad. En Gran Bretaña, Francia y algunos otros países europeos, se promulgaron importantes reformas de bienestar durante o al final de la II WW, incluida la introducción de la seguridad social universal en Francia y las reformas Beveridge en Gran Bretaña, que crearon el Servicio Nacional de Salud. En EE.UU., el “GI Bill” dio a los soldados que regresaban la oportunidad de mejorar sus habilidades y educación. Se fortaleció el contrato social entre instituciones e individuos.

¿Podría pasar eso esta vez? Puede depender del grado de movilización. En un escenario de baja movilización y una economía medio normal, la pandemia podría aumentar la inseguridad económica, que ha crecido para los individuos en sus roles de trabajadores, ahorristas y consumidores en las últimas dos décadas. La situación pos-pandémica sería muy diferente de los precedentes de tiempos de guerra en tal escenario, con salarios e inflación que se mantienen bajos, las tasas de interés permanecen cerca o por debajo de cero, y el alto desempleo persiste incluso después de la movilización laboral. Estos factores crearían importantes desafíos sociales y económicos para los líderes gubernamentales y empresariales, opinan Pinkus y Ramaswamy.

Por otro lado, una atención médica a gran escala y la movilización en el hogar podrían ponernos en una situación diferente. Al igual que las guerras anteriores adelantaron cambios en el mercado laboral, como una mayor sindicalización, beneficios para los trabajadores y aumentos en la participación femenina en la fuerza laboral, esta guerra podría acelerar cambios como los ingresos universales, el trabajo remoto y una mayor capacidad de recuperación para los hogares, los trabajadores y empresas en cadenas de suministro. Con estos cambios se podría terminar con un contrato social renovado que mejore la seguridad de los ingresos, amplíe el acceso a la tecnología y cree una ola creciente de productividad y prosperidad económica.

Como dijo el famoso general estadounidense William Sherman,"La guerra es el infierno", y el dolor y el sufrimiento causados por la pandemia también está resultando infernal para muchas víctimas. “La economía de la pandemia también parece sombría, y el momento y la fuerza de cualquier recuperación aún no están claros. En medio del debate de recuperaciones y pronósticos en forma de “U” y en forma de “V” para la nueva normalidad, también se nos advierte que las pandemias crean interrupciones imprevisibles en las tendencias y eso significa la reversión o retroceder hacia la norma con el tiempo, un resultado probable. Las analogías en tiempos de guerra pueden no ser todas apropiadas o relevantes para esta crisis, pero proporcionan alguna indicación de lo que probablemente sea un camino impredecible por delante”, consideran Pinkus y Ramaswamy.

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