28 de agosto 2001 - 00:00

Incumplimiento de ley pone en peligro al sector forestal

El sector forestal nacional se encuentra en alerta ante la falta de cumplimiento por parte del gobierno nacional de los compromisos contraídos en el marco de la ley de incentivos forestales. Los productores forestales que han invertido en este sector confiando en las pautas marcadas en la Ley 25.080 se encuentran en la disyuntiva de continuar avanzando con el desarrollo de estos proyectos o dejar de invertir en los mismos.

La mencionada ley fue creada buscando aumentar la actividad forestal en el país, incrementando la cantidad de hectáreas dedicadas a la forestación. Esta norma crea un régimen de incentivo para los emprendimientos del sector, proyectándolos como una actividad económica que utilice los recursos disponibles e integrando los beneficios con la industria que se dedique al procesamiento de los insumos.

La ley abarca las actividades de implantación de bosques, mantenimiento, manejo, riego, protección, cosecha, investigación y desarrollo. Además de asegurar la estabilidad fiscal durante los próximos 30 años, la devolución anticipada del IVA en la compra de los insumos y la amortización acelerada de la inversión, esta norma promociona la actividad pagando 500 dólares de promedio por hectárea implantada.

A los 18 meses de haber realizado la siembra y luego de la debida certificación de los trabajos, el gobierno nacional debería haber pagado el importe mencionado a cada productor forestal. Pero lamentablemente hasta el momento esto no ha ocurrido desde el año 1999. Para poder dimensionar el inconveniente ocasionado al sector, debemos considerar que la superficie total implantada en todo el país asciende a más de 900.000 hectáreas, siendo la tasa de crecimiento forestal de nuestro país una de las más altas del mundo. El 50% de esta área es de coníferas; 30%, de eucaliptos; 16%, de sauces y álamos, y 4%, de otras especies.

Misiones es la que encabeza el ranking de provincias con forestación, con 29% del total del área nacional -260.000 hectáreas-; luego vienen Corrientes y Buenos Aires, con 20% cada una. En la actualidad, la falta de pago proveniente del incumplimiento de la ley por parte de la Nación representa para Misiones cifras preocupantes.

Los productores esperan cobrar más de 20 millones de pesos correspondientes al año 1999, 20 millones de pesos del año 2000 y el importe que surge del corriente año. Y lo preocupante de esta situación es que los inversores -nacionales y extranjeros-temen por el incumplimiento total del pago de estas acreencias, haciendo dudar de las futuras inversiones en este rubro. «Gracias a las inversiones en forestación que se realizaron en Misiones, la provincia logró tener la segunda tasa de desempleo más baja del país...», comenta Luis Rey, ministro del agro provincial. Porque la actividad forestal genera más de 100 mil puestos de trabajo por cada 200 mil hectáreas nuevas de forestación.

En el caso de Misiones, el año pasado se incorporaron a esta actividad más de 5.000 productores, que realizando de 2 a 3 hectáreas de pinos complementan su producción tabacalera, apostando a la reconversión productiva de una manera ecológica y sustentable.Y no solamente la forestación da la oportunidad de crear fuentes de trabajo directas --los productores y empresas forestales-sino también la incidencia indirecta es muy alta, proveyendo de una actividad económica a los viveristas, contratistas, semilleros, jornaleros y forestoganaderos.

En todos los casos, la falta de ingreso del dinero correspondiente al incentivo forestal comprometido en la Ley 25.080, hace que peligre la continuidad de todo el sector forestal-maderero misionero. La se-mana pasada, el propio gobernador Rovira a la cabeza de una delegación del gobierno provincial se entrevistó con las máximas autoridades del Ministerio de Economía, logrando que dicha cartera reconozca las deudas y la legitimidad del reclamo. Pero hasta el momento no existen todavía señales concretas de cuándo y cómo el gobierno nacional hará efectivo el envío de los fondos. Lamentablemente, este tipo de proceder empalidece el futuro forestal argentino, frenando el continuo y espectacular crecimiento que se venía dando en los últimos 10 años.

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