2 de mayo 2003 - 00:00

Jeans locales a Brasil (02/05/03)

A pesar del repunte del sector indumentaria, en la Argentina el mercado de los jeans sigue siendo una fracción de lo que representa en el mundo: en el país se consumen unos 3,5 millones de prendas de ese tipo anualmente, lo que da poco menos de un jean por año cada diez argentinos. Cabe aclarar que se trata del mercado «premium» (prendas de buena calidad, de marcas locales o extranjeras), pero si se le suma la ropa «trucha» (falsificada), la de menor categoría y la que se vende en circuitos informales, la cifra se duplica, lo que sigue dejando a la Argentina a años luz de los países que más consumen jeans en el mundo.

El dato lo ofrece Juan Pons, director de planeamiento estratégico de VF Argentina, subsidiaria de la estadounidense dueña de las marcas Vanity Fair, Wrangler, Lee y UFO. En la década del setenta, según el ejecutivo, «ese consumo era de dos por persona, pero gradualmente se fue reemplazando por otro tipo de prendas. De todos modos, nosotros tenemos cerca de 30% del mercado premium». Y como los costos argentinos son competitivos, desde su fábrica de La Rioja están abasteciendo a la filial VF de Brasil. Según Pons, «todavía esa venta no representa un gran porcentaje de nuestra facturación, pero está creciendo de manera exponencial».

Pons admite que el sector indumentaria ha registrado un repunte interesante, pero advierte que «en el segundo semestre de este año podría pararse si no se recupera el salario real». De todos modos, la empresa -que por ahora se autofinancia, lo que le permite salvar la falta de financiamiento que padece la mayoría de las empresas- está invirtiendo más de $ 1,5 millón en la refacción de los ocho locales propios de la marca UFO. Y están a punto de concretar la mudanza de Wrangler en Unicenter a un megalocal. «Para los próximos doce meses prevemos algunas turbulencias en el sector: sobre todo por la falta de financiamiento y por el retraso que muestra el equipamiento de la industria. Sabemos que mucha maquinaria necesitaría una rápida renovación (no se actualiza desde hace una década), pero los costos en dólares y -de nuevo- la imposibilidad de conseguir créditos lo impiden. Desde ya: si hubiera mejor equipamiento, subiría la calidad y sería posible exportar más, aprovechando la actual competitividad de los costos argentinos.» En este sentido, Pons advierte que «la falta de algodón podría ser un cuello de botella en el futuro cercano: hoy la producción local no alcanza para el consumo interno».

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