10 de febrero 2004 - 00:00

Kirchner a Lavagna: si no hay acuerdo, no pagaremos

El presidente Néstor Kirchner fue terminante ayer con el ministro Lavagna: si no hay acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, no pagaremos con reservas el 9 de marzo. Así definió Kirchner la estrategia del gobierno tras haber sido informado sobre la reunión que Lavagna mantuvo con el titular del FMI, Horst Köhler. Nuevamente un milagro político podría destrabar la aprobación de las metas con el FMI. Pero el gobierno ya está admitiendo que de arribar a un acuerdo sería el último sin tener las negociaciones con los acreedores encaminadas. De modo que si para junio no hay avances en la renegociación de la deuda, el país no aprobaría la revisión que debe tener el visto bueno del directorio del Fondo en setiembre. El panorama muestra a Kirchner dispuesto a no pagar los 3.100 millones de dólares y ser fiel a la doctrina de vivir con lo nuestro.

«El Fondo está muy duro. Pero igual somos optimistas y puede haber acuerdo.» Néstor Kirchner recibió ayer a las 18 la comunicación desde Miami de Roberto Lavagna con la conclusión final del encuentro con Horst Köhler. La respuesta del Presidente también fue directa. «Esperemos que eso pase. Pero si no hay resultado positivo, no pagaremos con reservas el 9 de marzo.»

Quedó clara la estrategia del gobierno. Kirchner y Lavagna ya saben que la revisión de las metas que comenzará el lunes en Buenos Aires será la más dura de las tres rondas de negociaciones que protagonizó hasta ahora con los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, confían en que una vez más, y por algún motivo más político que económico, habrá aprobación de las metas y la sangre no llegará al río. Hay, sin embargo, una comprensión por parte del Poder Ejecutivo. Este acuerdo sería el último sin tener encaminadas las negociaciones con los acreedores. Si para junio no hay avances en este sentido, la Argentina no superará la revisión que debe llevar a una aprobación del directorio del Fondo en setiembre.

• Pensamiento

Para el caso de que este análisis de Lavagna no funcione, y ya en marzo el FMI no apruebe las metas de la Argentina, Kirchner está convencido de que su decisión será no pagar los 3.100 millones de dólares con reservas y «vivir con lo nuestro». «El Fondo no tiene espacio para no acordar. Si no lo hace, el problema es de ellos no de nosotros», piensan en el gobierno. Kirchner habló después con algunos colaboradores y completó su forma de ver la realidad: «Tenemos entre 12.000 y 15.000 millones de dólares para resistir.»

En definitiva, Lavagna trae una visión de primera mano sobre cómo el FMI ve la realidad. El ministro de Economía recibió los siguientes argumentos.

• El FMI exige resultados, en la negociación de la deuda, urgentes y no más declaraciones. Köhler mencionó ayer que la posición de países como Italia, Reino Unido y Japón es ya «irreductible» y que continuarán absteniéndose en el «board» del Fondo, actitud que incluso podrían seguir países como Alemania.

• La quita de la deuda no debería ser mucho mayor que 50%, con un superávit fiscal primario de 3,8% del PBI.

• En relación con el sindicato de bancos encargados de intermediar en la reestructuración de la deuda, que está a punto de fracasar, no satisfizo una explicación de Lavagna sobre que si esto sucede, hay otras entidades internacionales interesadas. «Sin bancos importantes es imposible salir adelante en este proceso», fue la escueta respuesta de los hombres del Fondo ante esta posibilidad.

• Una eventual crisis en la Argentina, para el FMI no sería contagiosa para el resto de la región. Chile, Uruguay y Brasil, vecinos directos, no tendrían mayores problemas; mientras que Perú, Ecuador y Colombia tendrían preparados paquetes de ayuda desde Estados Unidos, ya que estos tres países negocian actualmente un acuerdo de libre comercio con el gobierno de George W. Bush.

• En el Fondo hablan de los buenos resultados que está mostrando Brasil respetando el pago de su deuda bajo el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva, actitud que debería haber sido ejemplo, a los ojos de Anne Krueger, para Néstor Kirchner.

En el FMI incluso se menciona que lentamente aparecen cuestionamientos desde el propio Ejecutivo brasileño, que hablan de los permanentes sacrificios fiscales que concreta Lula en comparación con el default de la Argentina.

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