12 de noviembre 2010 - 21:16

La duda sigue siendo si alguien reemplazará a Kirchner en el obsesivo control de la economía

Todo el mundo coincide en que tanto durante el período 2003-2007 como en el gobierno de Cristina Fernández, fue su fallecido esposo, Néstor Kirchner, el gran mentor de los lineamientos de la política económica nacional. Pero menos se ha hablado de otro vacío, tal vez más importante de llenar, que es el carácter de principal ejecutor de estos lineamientos que, incansablemente, llevaba adelante el desaparecido ex presidente.

Cabe recordar, en este sentido, la reciente anécdota de un importante empresario que comentaba sobre un encuentro mantenido semanas atrás con el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Durante la escasa hora en que este directivo estuvo reunido, fue testigo de dos llamados telefónicos de Kirchner al funcionario para darle instrucciones sobre dos temas que monitoreaba celosamente: la marcha de las importaciones -el ex presidente seguía de manera obsesiva la evolución de las reservas del Banco Central, obviamente influidas por las compras externas- y el comportamiento de determinados precios de la canasta familiar, otra de sus preocupaciones. Cabe recordar que el propio Moreno siempre se reconoció a sí mismo como un "soldado" y que el General era Néstor Kirchner.

Es poco conocido que el titular de Comercio monitorea mediante un "ejército" de colaboradores directos una amplia gama de precios, tanto de los mercados centrales como de las principales cadenas minoristas. Estos datos informados de manera cotidiana a Kirchner eran fuente de precisas directivas por parte del ex presidente.

En contra de lo que suponen algunos -incluso dentro del Gobierno, que creen que la economía se encuentra en "piloto automático"-, el llamado "modelo económico" ejecutado por Kirchner tiene un sesgo de muy corto plazo que demandaba -y demanda- un estrecho seguimiento de las variables económicas para asegurar su adecuado desenvolvimiento, según señalan analistas privados. No hay dudas en cuanto a que decisiones como fue en su momento la prohibición de exportar carne, fueron tomadas personalmente por Néstor Kirchner.

En cuanto a la situación de las reservas, la concepción con que operaba el ex presidente planteaba que las crisis en la Argentina siempre se desataron cuando faltaron dólares en el Banco Central y esta escasez dio lugar a subas meteóricas en las cotizaciones de las divisas que provocaron, a su vez, escaladas en la inflación. Por esta razón siempre se preocupó por acumular reservas y contener el nivel de endeudamiento del país. Más de un empresario sufrió en carne propia la decisión del ex presidente de trabar determinadas importaciones (en algunos casos hasta sin que mediaran resoluciones formales) en aras de contener la salida de divisas, nuevamente ejecutada por Moreno pero resuelta por Kirchner.

Otro tanto sucedía con un aspecto sensible como es la recaudación de impuestos. El secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, informaba diariamente al ex presidente el resultado de la Tesorería y Néstor Kirchner era el encargado de decidir qué grandes pagos se hacían y cuáles no, según comentan fuentes el Ministerio de Economía.

En el mismo sentido, la información que regularmente le suministraba al ex presidente el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, era materia prima para decisiones sobre dónde ajustar la presión de los sabuesos impositivos.

En la división de trabajo que tenía el matrimonio Kirchner, es bien sabido que las cuestiones económicas eran resorte de Néstor. Fuentes de la Casa Rosada señalan que, tras un primer momento de incertidumbre, los ministros y restantes funcionarios principales de la gestión de gobierno recibieron la directiva de continuar con el viejo estilo de conducción reportando ahora directamente a la presidenta Cristina Fernández. Pero esta decisión no llega a despejar las dudas que plantea un esquema de trabajo terriblemente intensivo en cuanto al tiempo que demanda, y más teniendo en cuenta que sobre la primera mandataria recae el peso del resto de la administración.

• Los conejos de la galera

No sólo la ejecución cotidiana era uno de los resortes que manejaba Néstor Kirchner. También fue responsable principal de importantes y osadas decisiones económicas.

Desde este punto de vista, llevó adelante una política de reducción de los pasivos externos que fue instrumentada por el ex ministro Roberto Lavagna, mediante el programa de quita de la deuda en manos de los acreedores, pero fue Néstor Kirchner quien dio un paso más al resolver, incluso en contra de la opinión de Lavagna, saldar la totalidad de la deuda con el Fondo Monetario Internacional.

Otro ejemplo. Fue el ministro Amado Boudou, cuando comandaba la Anses , quien le acercó al ex primer mandatario la idea de estatizar los fondos de pensión, aunque fue Néstor Kirchner el encargado de respaldar a la Presidenta en la toma de esta polémica decisión. Y otro tanto sucedió con la creación del Fondo del Bicentenario que permite la utilización de reservas del Banco Central para afrontar compromisos del Tesoro.

Nadie duda que el rumbo económico no va a sufrir alteraciones, tal como se encargó de ratificar en más de una oportunidad en los últimos días la Presidente de la Nación. Pero la duda que se plantea en los ambientes económicos es quién será el "ejecutor" de esas políticas, en momentos en que Cristina Fernández tiene que ocuparse de otro gran espacio, el de la construcción política y la administración de los conflictos que enfrenta su administración.

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